miércoles, febrero 21, 2007

No al cobro por préstamo en Bibliotecas






Hoy dejo a un lado mis reflexiones personales (aunque estoy sobre ascuas: mañana me voy a Londres a ver a mis niñas) porque un asunto de interés general me parece que necesita toda la publicidad que se le pueda dar. Copio a continuación la carta de Blanca Calvo sobre la obligación que nos quieren imponer de cobrar por los préstamos de libros en las Bibliotecas Públicas.





Queridos amigos y compañeros todos:
En estos días están ocurriendo cosas muy importantes en relación con nuestro trabajo. Yo soy bibliotecaria desde 1972 y creo que no había ocurrido nada tan fundamental en todo este largo tiempo.
Se está viendo en el Congreso de los Diputados un proyecto de Ley que puede obligar a pagar a las bibliotecas por los préstamos que hacen. Se está viendo en el Congreso, por tanto, un proyecto de Ley que pone en cuestión el carácter mismo de la biblioteca pública. No podemos permanecer impasibles.
Ante la Comisión de Cultura del Congreso están pasando personas y colectivos para orientar a los diputados sobre el sentido que tienen que darle a esta Ley. Pero hay un colectivo que no va a estar presente, el colectivo más importante: los usuarios. Nosotros, los bibliotecarios, debemos facilitar esa presencia, porque estamos acostumbrados a escuchar a los usuarios y a satisfacer sus demandas.
El lunes apareció un mensaje en esta lista, firmado por la Plataforma Bibliotecaria contra el préstamo de pago, en el que se propone un mecanismo para dar la palabra a los usuarios. Dice, textualmente, lo siguiente:
"La Plataforma contra el préstamo de pago ha preparado un díptico para ponerlo a disposición de las bibliotecas, de manera que éstas puedan informar a sus usuarios sobre la situación. También ha confeccionado unas postales con las que los usuarios podrán escribir fácilmente a los grupos parlamentarios para solicitarles que no se incorpore el canon a la lectura en nuestro país. Las postales y el díptico se pueden conseguir en papel, pidiéndolas a la dirección electrónica
Asuntos-generales@noalprestamodepago.org, pero también se pueden bajar desde: www.noalprestamodepago.org. (pinchando en la opción “Descarga de archivos). Podéis solicitar todas las postales y dípticos que necesitéis para colocarlas bien visibles en vuestras bibliotecas".
¿Nos animamos a dar la voz a las personas que dan verdadero sentido a nuestra profesión? ¿Paramos un momentito nuestras tareas diarias para informarles de la gravedad del momento? Espero que sí. O reaccionamos ahora o deberemos callar para siempre.
Blanca Calvo

martes, febrero 20, 2007

Sólo falta un mes



...Para que termine este invierno tan atípico que hemos tenido. Y aunque el Excrementísimo Atontamiento de Madrid ha hecho todo lo posible por arrasar los contornos de la Plaza Elíptica, esta mañana he podido comprobar que hay un almendro que ha sobrevivido a los desmanes de Gallardón y sus secuaces. ¡He visto el primer árbol en flor, y eso es un acontecimiento digno de ser reseñado!

Pero antes, durante el fin de semana pasado, he tenido la buena fortuna de darme una vueltecita por la costa granadina (otra vez, gracias a Nuria) y he podido comprobar que la Alhambra sigue en su sitio, que la Sierra Nevada tiene bien puesto el nombre, y que allí los almendros florecen a lo loco, cosas todas ellas que ensanchan el espíritu y dan ánimos para enfilar la recta final del invierno.


Y como se me ha acumulado el trabajo, paso a otro tema. Si tienen un rato entren en este enlace y vean lo que ocurre cuando a un bromista se le ocurre tomar el pelo a la gente:




miércoles, febrero 14, 2007

Mas cosas de Brecht

Mientras encuentro las fotos que hice a los bombos de Tomelloso el verano pasado, que no sé dónde las he puesto, (en homenaje al Señor Odd Librarian, que acertó de plano) voy a seguir con algunos poemas de Brecht, los que más me han gustado de su libro "Poemas y Canciones" editado en Alianza (y un recuerdo a Pancho Escudero, que me lo descubrió, allá por los remotos años 60 del siglo pasado)



Satisfacciones

La primera mirada por la ventana al despertarse,
el viejo libro vuelto a encontrar,
rostros entusiasmados, nieve, el cambio de las estaciones,
el periódico, el perro, la dialéctica, ducharse, nadar,
música antigua, zapatos cómodos, comprender,
música nueva, escribir, plantar,
viajar, cantar,
ser amable.

El cambio de rueda
Estoy sentado al borde de la carretera
El conductor cambia la rueda.
No me gusta el lugar de donde vengo.
No me gusta el lugar a donde voy.
¿Por qué miro el cambio de rueda con impaciencia?



Canción de la buena gente

A la buena gente se la conoce
en que resulta mejor cuando se la conoce.
La buena gente
invita a mejorarla, porque
¿qué es lo que a uno le hace sensato?Escuchar
y que le digan algo.

Pero, al mismo tiempo,
mejoran al que los mira y a quien miran.
No sólo porque nos ayudan
a buscar comida y claridad,
sino, más aún, nos son útiles porque sabemos
que viven y transforman el mundo.

Cuando se acude a ellos, siempre se les encuentra.

Se acuerdan de la cara que tenían
cuando les vimos por última vez.
Por mucho que hayan cambiado
-pues ellos son los que más cambian-
aún resultan más reconocibles.

Son como una casa que ayudamos a construir.
No nos obligan a vivir en ella,
y en ocasiones no nos lo permiten.
Por poco que seamos, siempre podemos ir a ellos,
pero tenemos que elegir lo que llevemos.

Saben explicar el porqué de sus regalos,
y si después los ven arrinconados, se ríen.
Y responden hasta en esto:
en que, si nos abandonamos,
les abandonamos.

Cometen errores y reímos,
pues si ponen una piedra en lugar equivocado,
vemos, al mirarla, el lugar verdadero.
Nuestro interés se ganan cada día,
lo mismo que se ganan su pan de cada día.
Se interesan por algo
que está fuera de ellos.

La buena gente nos preocupa.
Parece que no pueden realizar nada solos,
proponen soluciones que exigen aún tareas.
En momentos difíciles de barcos naufragando
de pronto descubrimos fija en nosotros
su mirada inmensa.
Aunque tal como somos no les gustamos,
están de acuerdo, sin embargo,
con nosotros.


La Máscara japonesa

Colgada de la pared, frente a mi mesa,
tengo una talla japonesa, máscara de un demonio maligno,
lacada en oro.
Compasivamente miro
las abultadas venas de la frente,
que revelan
el esfuerzo que cuesta ser malo.
Bertolt Brecht

Y para que se note que es el día de los enamorados:

"¿Por qué se ha de considerar como decisivo el punto de vista del indiferente y no del enamorado? Tal vez la visión amorosa es más aguda que la del tibio. Tal vez hay en todo objeto calidades y valores que sólo se revelan en una mirada entusiasta."
Ortega y Gasset. "Las Atlántidas".

Bombos en Tomelloso

Efectivamente, The Odd Librarian reconoció en la foto del otro día, la puerta de entrada a un bombo tomellosero. Así que no tengo mas remedio que colgar unas cuantas fotos que ilustren lo que son estas construcciones de piedra. Estas fotos las hice el verano pasado, un día que estuve por allí.


En la localidad de Tomelloso, así como en Socuéllamos y en sus alrededores llaman bombo a una construcción rural concebida especialmente para alojar en ella a los labradores, junto con sus animales de labor y sus aperos de labranza. Servía como refugio de los trabajadores del campo durante la época de las faenas agrícolas. En muchos casos era vivienda para todo el año ya que muchas de estas faenas no tenían fin a lo largo de las cuatro estaciones. En otros casos la permanencia era de algunas semanas.





Un bombo es una construcción de planta circular o elíptica. Se construye con una falsa cúpula, por aproximación de hiladas de lajas, todo ello sin utilizar argamasa. Su interior es amplio; tiene cocina y chimenea, camastros con base de piedra y pesebre para los animales.
De forma más o menos circular, cerrados por gruesos muros coronados por tantas falsas bóvedas como estancias interiores contengan, los bombos están realizados en mampostería, mediante piedras calizas llamadas lajas o lanchas, que se van superponiendo hasta su cierre final. La puerta de entrada, adintelada o en arco de medio punto y siempre orientada al mediodía, y el conducto cilíndrico de la chimenea, son los únicos huecos al exterior.





martes, febrero 13, 2007

Las cosas viejas


El comentario de Alter, hablando de los papeles perdidos de su abuelo me ha traído a la memoria este verso de Bertolt Brecht, que siempre me ha gustado:


De todos los objetos,
los que más amo son los usados.
Las vasijas de cobre con abolladuras y bordes aplastados,
los cuchillos y tenedores cuyos mangos de madera
han sido cogidos por muchas manos.
Estas son las formas que me parecen más nobles.
Esas losas en torno a viejas casas,
desgastadas de haber sido pisadas tantas veces,
esas losas entre las que crece la hierba,
me parecen objetos felices.
Impregnados del uso de muchos,
a menudo transformados,
han ido perfeccionando
sus formas y se han hecho preciosos
porque han sido apreciados muchas veces.
Me gustan incluso los fragmentos de esculturas
con los brazos cortados.
Vivieron también para mí.
Cayeron porque fueron trasladadas;
si las derribaron, fue porque no estaban muy altas.
Las construcciones casi en ruinas
parecen todavía proyectos sin acabar, grandiosos;
sus bellas medidas
pueden ya imaginarse, pero aún necesitan
de nuestra comprensión.
Y, además,
ya sirvieron, ya fueron superadas incluso.
Todas estas cosas
me hacen feliz.



viernes, febrero 09, 2007

Una opinión que comparto




A finales de 1740, cuando ya el barroco tocaba a su fin, un noble francés anotó en su diario:


"En estos momentos, la Música no es mas que un ruido excesivo, siempre con un gran número de instrumentos y voces que tocan al mismo tiempo, como la conversación de un grupo de plebeyos. Casi todos los instrumentos Nobles han caído en desuso, y ya no hay quien sepa emocionarme con el sonido profundo de una Viola, o la melancolía de un Laúd. La vieja Música es demasiado buena para el mal gusto de ahora, y es siempre pobremente considerada entre la multitud de mal juicio, pero yo digo que ninguna época o Nación la superará jamás. Aún no sé a dónde nos llevará todo esto..."

(Citado por Emilio Moreno en la presentación del disco "ARS MELANCHOLIE"´, Música para Laúd de Sylvius Leopold Weiss, Sonatas interpretadas al laúd por José Miguel Moreno y publicado en 2000 por Glossa Music)

Recomiendo fervientísimamente la audición de este disco. En contra de lo que su nombre dice, no induce a ninguna melancolía; es más, ayer evitó que me bajase del coche y lo dejara abandonado en mitad del atasco de la N-I, de entrada a Madrid a las 7 de la tarde, mas o menos, cuando volvíamos ¡oh, incautos! de pelearnos con los clásicos embalajes de Ikea, esos que miden 1,94 de largo y que si midieran 1,90 cabrían en el coche y no inducirían al divorcio.
Siempre he pensado que al lado de esa furgonetilla que hay en el aparcamiento de Ikea con un cartelito de "Portes rápidos" debería instalar un chiringuito algún abogado especializado en divorcios y cosas así, porque se iba a forrar.

Invariablemente, cuando van entre las estanterías del almacén para poner en el carrito las cajas, los maridos van diciendo: "Esto no cabe en el coche" y las mujeres afirman. "que si, que si cabe". Luego en el aparcamiento, después de desmontar la bandeja trasera, levantar los asientos, abatir los respaldos, perder esa piececilla del reposacabezas que sale lanzada y no se sabe dónde va a parar, empujar desde atrás, tirar desde delante, romper el embalaje ("Como esté roto no nos lo van a cambiar" "¡Me da lo mismo, yo aquí no vuelvo ni aunque me ponga de cazalla hasta las cejas!") y todo eso, pues se comprueba que, efectivamente no cabe. En ese momento, cuando hay que volver atrás a contratar el transporte (otra cola de vaya usted a saber cuántas personas) es cuando el marido considera la posibilidad de asesinarla, divorciarse, pegar fuego a la compra o hacer las tres cosas.

Dice mucho en pro de los maridos españoles, después de todo esto, el que haya gran cantidad de hogares amueblados con cosas de Ikea, y que algunos maridos, incluso, consideren la posibilidad de volver. Eso si, cuando hayan pasado unos meses, para digerir el berrinche.





Vaya desde aquí mi homenaje a todos ellos, con mención especial para mi otra mitad.


martes, febrero 06, 2007

Blogs y correo-e, o una visión pesimista de la comunicación



Hoy he cruzado unos correos con Miher Manillo Javier al que tenía algo abandonado. Y me ha surgido esta reflexión (a otros les salen granitos cuando se ponen nerviosos; a mi, como soy tan sutil, me surgen reflexiones) :

Cuando escribes en un blog te queda una sensacion semisubconsciente de que te has comunicado un poco con alguien y no te quedan tiempo o ganas de comunicarte con quien solías hacerlo personalmente en detrimento de tí mismo y de tus interlocutores habituales.

De manera que cartearse es como hablar con alguien y escribir en un blog es como hablar solo en una habitación a oscuras, en donde no sabes si alguien te oye, y en la que de vez en cuando surge una voz que te hace pensar que hay alguien por allí escuchando.

La explicación del éxito de los blogs, entonces, se basa, evidentemente, en el narcisismo inherente a todo ser humano, (solemos tener mas interés en decir lo nuestro que en escuchar lo que tienen que decir otros) y en el entendimiento perverso que tenemos de lo que es el acto de la comunicación: nos basta con hablar, esperamos que todo el mundo, o al menos, mucha gente, nos preste atención y nos importa un bledo si nos contestan o no. ¡Qué fuerte!

Si a esto se añade la opinión que tiene mi otro hermanillo, el italianín, de que cuando hablas con alguien el otro generalmente no está escuchando lo que dices, sino, a lo sumo, esperando que hagas una pausa (aunque no sea más que para respirar) que le permita colocar lo que está fraguando en su cabeza mientras hablas; y lo que diga, casi seguro, estará más de acuerdo con lo que él supone que dirías según la idea que tiene de ti, que con lo que estés diciendo realmente, pues figúrese qué pobre opinión tenemos en mi familia de lo que es la Comunicación.

Y así y todo, nos pasamos el día hablando... o escribiendo en los blogs....

Repito : ¡Qué fuerte!

¡Y el ganador es....!


!....Efectivamente!


Raúl ha ganado el concurso de los "cabezahuevopodrido", como no podía ser de otro modo, puesto que sús dibujos animados eran los mejores, a años luz de sus competidores.


Podéis disfrutarlo una vez mas en




Pero no dejeis de conectar los altavoces, que lo bueno es cómo se sincronizan música y movimientos. Un artistazo, si señor.



lunes, febrero 05, 2007

Petición pública de disculpas

Una vez mas la Cigarra ha metido todas las patitas y se ha precipitado colgando ayer el discurso de Virginia, antes de haber obtenido su permiso. Vaya desde aquí su mas humilde petición de disculpas, por precipitada y patazas. Menos mal que la autora del discurso (que por otra parte, merece ser leído una y mil veces, por lo que dice y por lo bien que lo dice) es buena y no se ha enfadado. Muchas gracias por su benevolencia y su paciencia.


Y también pido disculpas a la intermediaria y la homenajeo con esta pintada que va como anillo al dedo para la ocasión:



domingo, febrero 04, 2007

En defensa de la Literatura

Charlando con LaUge de lo divino y lo humano fuimos a parar, como solemos, al asunto de la literatura, y no pudo evitar traer a colación este discurso, escrito y pronunciado por su amiga y compañera Virginia, profesoras ambas en el mismo centro. Como me gustó tanto, y previo permiso de la autora, me permito transcribirlo aquí, para disfrute de todos ustedes.

No se qué es mas reconfortante, si que haya gente que escribe tan bien y sabe expresar con esa claridad lo que uno querría decir, o pensar que hay profesores así dando clase a nuestros hijos. (De los que no son así ya hablaremos otro día, que hoy es domingo)

EN DEFENSA DE LA LITERATURA

Cuando nuestro director me propuso la idea de preparar una lección para inaugurar este curso académico, fueron varias las sensaciones que me recorrieron, de entre las cuales quisiera destacar dos, por antitéticas y, al mismo tiempo, complementarias: la primera, la satisfacción por el honor que supone para mí; la segunda, el miedo a no poder hablar sobre algo que, mejor que importante, resultara útil. Acabo de decir que se trata, aunque no lo parezca, de sensaciones complementarias, pues gracias a la primera he podido superar el nerviosismo y el miedo, el pánico a la hoja en blanco. La segunda, a su vez, me ha ayudado con el tema que deseo tratar: la utilidad de la literatura en nuestra vida cotidiana.

Como profesora de Literatura, debo decir que uno de los mayores inconvenientes con los que me he encontrado a la hora de enseñar esta asignatura es, en mi caso, el de transmitir a los alumnos la importancia que posee la obra literaria, especialmente en una época como la que estamos viviendo, de claro dominio de lo audiovisual, en la que casi todo lo que se hace es a cambio de algo y en la que, por ello, el hecho de abrir un libro y leerlo supone un esfuerzo del que el lector suele desconfiar por no saber si va a salir recompensado.

Esta recompensa, que sin duda existe, se nos ofrece de tres maneras distintas: primero, nos ayuda a mejorar nuestra lengua, abriéndonos un extensísimo abanico de posibilidades expresivas a las que no tendríamos acceso de otra manera. En segundo lugar, nos entretiene, nos divierte y nos ayuda a pasar buenos momentos en la misma medida en que nos ayudan el escuchar música, el ver una buena película, o el contemplar un cuadro o una escultura. Pero es acerca de la tercera recompensa que nos da la literatura sobre la que yo quisiera hacer especial hincapié puesto que, por lo general, escapa a nuestra conciencia y pasa completamente desapercibida: la literatura nos modifica, nos enriquece y nos hace crecer como personas, de ahí su especial importancia y su necesidad.

Salvo contadas excepciones, cuando a alguien se le pregunta sobre su situación en la vida, suele apelar —y no sin razón— a su entorno familiar, a la educación recibida y a su grupo de amistades. Sin embargo, pocos son quienes conceden importancia, además, a las obras leídas.

La literatura se comporta como un espejo. Si preguntamos a una persona no leída qué hay detrás de ese espejo, probablemente nos conteste, con todo convencimiento: la pared. Si hacemos la misma pregunta a una persona leída, nos dirá, probablemente con un convencimiento mayor que el anterior: lo que hay detrás del espejo depende de lo que se refleje en él. La literatura está hecha de reflejos, de reflejos del mundo. Aprender a relativizar el mundo es, probablemente, uno de los mayores aportes que la literatura ha hecho a la humanidad.

Pero ¿de qué manera se producen este enriquecimiento, esta modificación y este crecimiento que acabo de mencionar? Permitidme, para ello, que reproduzca dos frases que he extraído de dos obras de la literatura. No son las únicas y, probablemente, no sea justa al omitir muchas otras, pero sí creo que ilustran bien la idea que deseo desarrollar.

Quisiera comenzar con una de Jorge Luis Borges, que el autor argentino introduce para ayudarnos a ingresar en el mundo fantástico que compone su obra y que dice: Entonces, la realidad cedió. Efectivamente, las personas buscamos constantemente el paso, aunque sea momentáneo, a una realidad diferente a la que estamos viviendo, pues nuestro mundo está tan lleno de contradicciones, injusticias y tragedias que difícilmente sería habitable si no contase con la colaboración de lo que se ha venido a llamar -erróneamente, a mi entender- mundo irreal, y que, desgraciadamente, se suele buscar cada vez más, antes que en los libros, en las drogas, en el alcohol o en el dinero. La literatura tiene por sí misma ese poder para transportarnos a mundos diferentes, a tiempos distintos y a emociones desconocidas. Es éste un poder evasivo tan fuerte que traspasa en gran medida la mera faceta lúdica. Podemos, en efecto, viajar a la luna por cortesía de Julio Verne, o podemos viajar al futuro con H. G. Wells, o a Ítaca con Homero. Los más osados podemos viajar, incluso, al infierno de la mano de Dante, o pasar una temporada allí con Rimbaud. Podemos, si queremos, tener mil y una noches de cuentos.

Podemos entender, también, por mundo irreal el que se corresponde con nuestro subconsciente, el que está formado por el conjunto de experiencias vividas, que no dominamos y que influye enormemente en nuestro comportamiento. La literatura, en este sentido, nos ayuda a comprender unos sentimientos y a potenciar otros. Nos ayuda en muchas ocasiones a saber qué nos ocurre. Así, por ejemplo, gracias a Goethe comprendemos mejor el dolor humano y podemos comprender mejor a los que sufren. Con Shakespeare, entre otros sentimientos humanos, comprendemos el amor y aprendemos a comprender a los que se aman. Arthur Koestler -tan denostado últimamente-, a su vez, nos saca del error y nos dice que sólo la pureza de medios justifica los fines. Don Quijote, que cumplirá cuatro siglos durante el próximo año, nos hace entender el concepto de libertad, potencia en nosotros sentimientos tales como la amistad y la lealtad, y nos confirma que somos más y mejores personas cuando en la vida se persiguen unos ideales. Con Don Quijote podemos, incluso —tal es su grandeza—, hacer la lectura contraria.

Y qué decir de la muerte, el gran tema de la literatura. Desgraciadamente, la literatura no puede —como tampoco puede la ciencia— consolarnos ante ella con una respuesta satisfactoria. Pero sí puede ayudarnos a entenderla y a aceptarla como fenómeno al que todos estamos abocados y ante el que nos conviene una actitud vital que busque nuestra propia felicidad y la de las personas que nos rodean, las personas con las que compartimos el mundo. Nos ayuda, por tanto, la literatura a ser gente de bien. Incluso, ante las tragedias terribles de que somos víctimas constantemente, la literatura tiene consuelo. La literatura nos muestra que la historia de los pueblos es, en gran medida, la historia de sus tragedias, y ante ellas despierta en nosotros el sentimiento solidario al mismo tiempo que alimenta la esperanza que no podemos perder jamás para sobreponernos y poder actuar con el fin de que dichas desgracias no se repitan. Los ya mencionados Shakespeare o Cervantes son buenos ejemplos de todo lo anterior, a los que podríamos sumar muchísimos otros y siempre se nos olvidaría alguno.

La segunda frase que quisiera destacar es la famosa de Oscar Wilde, que dice: La naturaleza imita al arte. Pese a que a alguien podría parecerle imposible, personalmente creo que se trata de una afirmación muy acertada. En realidad, de la misma manera que no vemos igual unos girasoles antes de conocer el celebérrimo cuadro de Van Gogh que después de haberlo conocido, tampoco vemos el mundo —o determinadas partes de él— igual después de leer una obra literaria, bien sea narración, poesía o teatro. A partir de la lectura vemos el mundo, además, desde un punto de vista estético. Esta perspectiva, por sí misma, aislada, podría carecer de valor, pero sumada al resto de puntos de vista que poseemos multiplica nuestras posibilidades puesto que, en lo estético, se materializan multitud de opiniones, sentimientos y actitudes. No es lo mismo atravesar Castilla después de leer a Machado. El poeta nos enseña a amar el yermo castellano, jamás a despreciarlo. Después de Valle-Inclán, asimismo, podemos calificar muchos de nuestros comportamientos de esperpénticos y podemos llegar a conocer su origen. Calderón de la Barca nos regaló una metáfora de la vida tan acertada que es válida en el mundo actual y nunca dejará de serlo. A partir de Lorca, cuando oímos el gallo a las seis de la mañana, en vez de enfadarnos por la interrupción del sueño, pensamos:

Las piquetas de los gallos
cavan buscando la aurora,

y entendemos el momento mágico del amanecer, agradeciendo incluso el poder haber sido testigos de ese acontecimiento. El punto de vista estético, en definitiva, nos ayuda, al igual que ocurre con otras manifestaciones artísticas, a apreciar lo que conocemos, lo que convive con nosotros, lo que nos rodea, en resumen, lo que somos.

No quisiera terminar mi intervención sin pedir perdón por el tono tal vez demasiado apasionado de mi exposición en defensa de la literatura como herramienta para mejorar el mundo. He pretendido hacer un llamamiento en su defensa ante el peligro que supone para ella la salvaje irrupción de los peores valores del mundo audiovisual, que en muchas —demasiadas— ocasiones nos conducen a creer sólo en las cosas que vemos y nos ocultan todo aquello que no es perceptible mediante la vista porque pertenece al alma, de ahí la necesidad de que la literatura sea apoyada y difundida en todos los ámbitos de la vida, no sólo en los académicos.

Por último, quisiera dirigirme, especialmente, a los alumnos, y más en concreto a los que vayan a comenzar ahora —y por un tiempo de seis cursos— el estudio de casi mil años de literatura. A todos ellos, bienvenidos. A todos vosotros, muchas gracias.

Virginia Lara Casado
Profesora de Lengua y Literatura

jueves, febrero 01, 2007

Más poesía


Como hoy he amanecido con tendencias poéticas, ahí va un soneto que me ha brindado el simpar Mateo / Teodoro.

Un homenaje de Salvador Rueda al animalito que es mi tótem.



Canta tu estrofa cálida cigarra,
y baile al son de tu cantar la mosca,
que ya la sierpe en el zarzal se enrosca
y lacia extiende su verdor la parra.

Desde la yedra que a la vid se agarra
y en su cortina espléndida te embosca,
recuerda el caño de la fuente tosca
y el fresco muro de la limpia jarra

No consientan tus élitros fatiga,
canta del campo el productivo costo,
ebria de sol y del trabajo amiga.

Canta y excita al inflamado agosto
a dar el grano de la rubia espiga
y el chorro turbio del ardiente mosto



(que conste que yo no tengo nada que ver con el "costo", y que si por mi fuera en lugar de "del trabajo amiga" pondría "del doce far niente amiga". Pero comprendo que eso se carga la medida del verso)

Algo de poesía

SINDROME

Todavía tengo casi todos mis dientes
casi todos mis cabellos y poquísimas canas;
puedo hacer y deshacer el amor,
trepar una escalera de dos en dos
y correr cuarenta metros detrás del ómnibus,
o sea que no debería sentirme viejo;
pero el grave problema es que antes
no me fijaba en esos detalles.


VICEVERSA

Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte
tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oirte
o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.

Mario Benedetti


(Para que LaUge vea que, aunque Benedetti es genial escribiendo cuentos, no lo hace mal con la poesía.)