Mientras llegan y no llegan las esperadísimas vacaciones vamos a preparar el ánimo disfrutando de los viajes ajenos. Entre los amables corresponsales que se acuerdan de mi y me traen imágenes de ventanas, tengo que conceder un lugar de honor a mi sobrina María, porque no para de viajar incesantemente y porque siempre se acuerda de hacer unas fotos maravillosas pensando en mi. Así que se merece con toda justicia un post para ella sola y sus ventanas.
Estas fachadas tan tradicionales son de Nuremberg


Lo mismo que esta fantasía que parece una porcelana de Wedgwood
En Franconia encontró castillos como de cuento....

...con puertas impresionantes....

...y ventanales floridos.

Una casa en Forchheim que no tiene nada que envidar a la Casa Torcida de Damasco

Pero sobre todo, encantadoras ventanas floridas




Bueno, esta se conforma con pintar las flores en las contraventanas

Y a esta no ha llegado aún la primavera y se adorna con unas hojas otoñales


Más al norte, en Copenhague, hay una luz más suave.
Pero para mi gusto, la que es foto de concurso (aunque nos salgamos del tema de las ventanas) es esta composición de grises y beiges en donde ha jugado con las superficies y las sombras como una auténtica artista.
(todas las fotos son (c) de María Carrascón)
¡Mil gracias, María!