martes, marzo 29, 2011

Concierto del Coro Accento


Coro Accento



Tengo el gusto de invitarles al Concierto organizado por la Federación Coral de Madrid, dento de su XXIV Ciclo de Conciertos, en el que cantarán la Asociación Coral Villa de Móstoles y el Coro Accento.


El concierto tendrá lugar en la Iglesia de Santa Teresa y Santa Isabel, en la Glorieta del Pintor Sorolla, más conocida por todos los madrileños como Glorieta de la Iglesia, el Sábado próximo 2 de abril de 2011, a las 20,30 horas.


El programa estará centrado principalmente en la figura del más insigne polifonista de la música española y uno de los mejores del mundo, Don Tomás Luis de Victoria, ya que en este año de 2011 se conmemora el IV centenario de su muerte.


Si quieren conocer más detalles sobre la vida y la obra de este músico excepcional pueden consultar la página dedicada a él en la web del Coro Accento:


IV Centenario de la muerte de Tomás Luis de Victoria

martes, marzo 15, 2011

Asnos estúpidos

Asnos estúpidos

por ISAAC ASIMOV






Naron, de la longeva raza rigeliana, era el cuarto de su estirpe que llevaba los anales galácticos.

Tenía en su poder el gran libro que contenía la lista de las numerosas razas de todas las galaxias que habían adquirido el don de la inteligencia, y el libro, mucho menor, en el que figuraban las que habían llegado a la madurez y poseían méritos para formar parte de la Federación Galáctica.

En el primer libro habían tachado algunos nombres anotados anteriormente: los de las razas que, por el motivo que fuere, habían fracasado. La mala fortuna, las deficiencias bioquímicas o biofísicas, la falta de adaptación social se cobraban su tributo. Sin embargo, en el libro pequeño no había habido que tachar jamás ninguno de los nombres anotados. En aquel momento, Naron, enormemente corpulento e increíblemente anciano, levantaba la vista, notando que se acercaba un mensajero.

—Naron —saludó el mensajero—.¡Gran señor!

—Bueno, bueno, ¿qué hay? Menos ceremonias.

—Otro grupo de organismos ha llegado a la madurez.

—Estupendo. Estupendo. Actualmente ascienden muy aprisa. Apenas pasa año sin que llegue un grupo nuevo. ¿Quienes son ésos?

El mensajero dio el número clave de la galaxia y las coordenadas del mundo en cuestión.

—Ah, sí —dijo Naron—. Lo conozco. —Y con buena letra cursiva anotó el dato en el primer libro, trasladando luego el nombre del planeta al segundo. Utilizaba, como de costumbre, el nombre bajo el cual era conocido el planeta por la fracción más numerosa de sus propios habitantes. Escribió, pues: La Tierra.

—Estas criaturas nuevas —dijo luego— han establecido un récord. Ningún otro grupo ha pasado de la inteligencia a la madurez tan rápidamente. No será una equivocación, espero.

— De ningún modo, señor — respondió el mensajero.

— Han llegado al conocimiento de la energía termonuclear, ¿no es cierto?

—Sí, señor.

—Bien, ése es el requisito. —Naron soltó una risita—. Sus naves sondearán pronto el espacio y se pondrán en contacto con la Federación.

—En realidad, señor —dijo el mensajero con renuencia—, los Observadores nos comunican que todavía no han penetrado en el espacio.

Naron quedó atónito.

—¿Ni poco ni mucho? ¿No tienen siquiera una estación espacial?

—Todavía no, señor.

—Pero si poseen la energía termonuclear,¿dónde realizan las pruebas y las explosiones?

—En su propio planeta, señor.

Naron se irguió en sus seis metros de estatura y tronó:

—¿En su propio planeta?

—Sí, señor.

Con gesto pausado, Naron sacó la pluma y tachó con una raya la última anotación en el libro pequeño. Era un hecho sin precedentes; pero es que Naron era muy sabio y capaz de ver lo inevitable como nadie en la galaxia.

—¡Asnos estúpidos!— murmuró.