lunes, febrero 21, 2011

Software libre y Premio Principe de Asturias


Richard Stallman, precursor del 'free software'. - REUTERS

¿Qué tienen que ver la Bolsa de Londres, Google y las centralitas telefónicas que se montaron tras el terremoto de Haití? Ninguna de ellas funcionaría sin software libre. Esa universalidad es una de las razones por las que la Fundación de los Premios Príncipe de Asturias estudiará la candidatura, que se lanza hoy, para otorgar el premio a la Cooperación Internacional a la comunidad del software libre.

También llamado GNU/Linux, código de fuentes abiertas o free software, el software libre se diferencia del propietario en que el código de los programas es abierto. Frente a lo que ocurre con el Windows de Microsoft, o los sistemas de Apple, los programadores pueden leer y revisar cada línea con la que se hizo el software. Su licencia también permite que cualquiera lo mejore e, incluso, haga su propia versión y monte su negocio con ella. A día de hoy, dos tercios de la infraestructura de toda internet dependen de servidores Apache, un sistema abierto. Tampoco habría sido posible la Wikipedia, con más de 1.260.000 editores, o la propia industria de Hollywood, que confía el 95% de sus servidores a GNU/Linux.


"El software libre ha eliminado las barreras al conocimiento", dice Miguel Jaque, director gerente de Cenatic, el organismo público que impulsa el software abierto en España y promueve la candidatura. España es también el líder mundial en su uso en la Administración pública. La mitad de los grandes sistemas usan programas free software. Una de las razones es el ahorro que supone no pagar licencias.


Es el caso, precisamente, del Principado de Asturias, donde se entregan los premios. Allí empezaron hace siete años a implantar software libre. "Si se crea con el dinero de los ciudadanos, tiene que poder distribuirse y compartirse", dice la directora general de Informática del Gobierno del Principado, María América Álvarez. "Además, cuando sacamos un concurso, se presentan más empresas, y esta competencia genera riqueza", explica.

Las grandes empresas tienen otros argumentos a favor de GNU/Linux, como es la independencia tecnológica. "Necesitamos una seguridad que no puede depender de un monocultivo tecnológico", argumenta el responsable de interoperabilidad y software libre para el sector público de Telefónica, Roberto Santos. De hecho, el 42% de las empresas de tecnología usa programas de código abierto.

Otra de las razones que explican la universalidad del software libre es el fomento de la industria tecnológica local. Mientras la mayoría de las grandes empresas que venden software cerrado son de EEUU, el código abierto ha permitido la explosión de compañías informáticas en todo el mundo. "Pequeñas y medianas empresas han accedido a productos de software muy avanzados", asegura Álvaro García, de Open Sistemas, una pyme que tiene entre sus clientes a gigantes como Carrefour. Sólo en Europa hay más de medio millón de personas empleadas en software libre.

Si tanto ha aportado, ¿por qué es el gran desconocido de la tecnología? Para Ramón Ramón, de la Iniciativa Focus, una asociación que trabaja en el apoyo al movimiento del free software, se debe a dos causas: "Las multinacionales siguen fomentando un modelo caduco pero que les renta. Y además, nosotros hemos pasado años con discusiones ideológicas, hablando de libertades, y olvidando la utilidad que ofrece al ciudadano".

Buscando esa facilidad de uso, fue como el programador Rodrigo Moya se puso a colaborar con Gnome. Hasta hace unos años usar Linux en el ordenador estaba vedado a los no expertos. El uso de un terminal en negro, como era el MS-DOS, en una era llena de ventanas de colores hacía poco amigable la interfaz de usuario de GNU/Linux. La cosa empezó a cambiar con sistemas como Gnome. Moya representa al programador linuxero. Trabaja en una gran empresa de código abierto como es Canonical. Pero una vez que acaba su jornada, y cuando ya nadie le paga, sigue mejorando Gnome. "Además de compartir las mismas inquietudes tecnológicas dentro de la comunidad, aportas tu grano de arena para que la tecnología sea accesible para todo el mundo", dice.


Tanto acento en la comunidad tiene un problema. ¿Quién será el encargado de recoger el premio si se llegara a ganar? "Nadie se puede arrogar la representación de la comunidad del software libre, tendremos que elegirlo entre todos", dice Miguel Jaque, de Cenatic. Tras el pistoletazo de salida, serán las empresas, instituciones e individuos los que tendrán que dar sus razones para convencer a la Fundación Premios Príncipe de Asturias. El plazo para las adhesiones acaba el 18 de marzo.

Las actividades relacionadas con el software libre generan una facturación en torno a los 263.000 millones de euros en la Unión Europea, con una estimación del 4% sobre el PIB comunitario para 2010, según un estudio de la Comisión Europea sobre fuentes de código abierto.

Sólo construir Debian, una de las 300 distribuciones o paquetes informáticos GNU/Linux, habría costado casi 1.300 millones de euros a una sola empresa dedicando a ello 2.318 programadores durante seis años.

Sourceforge, la principal comunidad de programadores en software libre del mundo, cuenta con 2,7 millones de desarrolladores que tienen en marcha más de 280.000 proyectos.


http://www.publico.es/ciencias/361752/un-principe-para-el-software-libre
Para apoyar esta candidatura puedes entrar en esta página: Cenatic

lunes, febrero 14, 2011

Feliz San Valentin

Aunque ya sabemos que esto del día de San Valentín es un invento de los anglosajones y del Corte Inglés para sacarnos los dineros, seguiremos la corriente felicitando a todos aquellos que quieren a alguien o que tienen a alguien que les quiera...

...que no tiene por qué ser necesariamente un novio o novia...


...sino uno cualquiera de los muchos amores que nos acompañan a lo largo de la vida...



...Así pues, feliz día de San Valentín a todos y cada uno de los que vengáis por aquí!




(mira que es dificil encontrar imágenes sobre este tema que no sean pasteleras)


viernes, febrero 11, 2011

¿Qué podemos esperar?

Al mismo tiempo y por dos vías distintas me llegan mensajes que hablan de infancias destrozadas:

Por una parte, Amnistía Internacional nos recuerda el horror de los niños soldado en tantos lugares del mundo.




En algunos países africanos, ejército y otros grupos armados siguen reclutando miles de niños y niñas para convertirlos en soldados. Uno de esos países, es Chad, en África Central.

Allí, miles de niños y niñas a partir de los 10 años son usados para combatir en primera linea de fuego o para otras tareas con grupos armados.

Las suyas son historias tristísimas de menores aterrados que nunca deberían tener que elegir entre matar o morir.

Hay muchos niños y niñas que son reclutados por la fuerza. A otros les convencen con la falsa promesa de poder salir de la pobreza. Algunos lo hacen para proteger a sus familias y otros intentan escapar de la violencia tras perder a sus seres queridos en ataques armados.

El 12 de febrero es el Día Internacional para acabar con la utilización de niños y niñas soldado.

Si quieres aportar tu firma a la campaña de Amnistía Internacional contra esta situación pincha aquí:

http://www.es.amnesty.org/actua/acciones/chad-ninos-ninas-soldados/

Por otra parte el Blog de Eclesalia nos recuerda la vergüenza del hambre que sigue matando personas, pero sobre todo niños, en la mitad del mundo. Copio sus palabras:





ECLESALIA, 11/02/11.- Cada hora se nos mueren en el mundo mil niños y niñas por desnutrición, enfermedad y miseria. Al año, más de once millones, todos menores de cinco años. Son niños que sólo nacen para pasar hambre, sufrir una enfermedad y morir. ¿Cómo lo podemos soportar?

Muchos de ellos nacen heridos por el sida. A otros la falta de higiene los deja marcados para toda su corta vida. La mayoría muere por desnutrición, falta de agua potable o enfermedades que se podrían evitar fácilmente, como diarrea, tuberculosis, varicela o malaria. Su muerte, indigna y triste, es una vergüenza para todos nosotros. ¿Cómo nos podemos sentir humanos?

Es inútil que nos escondamos detrás de nuestra crisis económica. Estamos invirtiendo cantidades exorbitadas en rescates financieros, ¿cuánto invertiremos para rescatar a estos niños del hambre y la muerte prematura? A veces bastaría que contaran con vacunas, antibióticos o algún suplemento nutricional. No está en crisis sólo nuestra economía. Desde hace mucho tiempo, está en crisis nuestra dignidad.

¿Cómo es posible que todo esto ocurra mientras nosotros seguimos viviendo ajenos a todo lo que no sea nuestros intereses económicos y nuestro bienestar? ¿Cómo podemos soportar que el mundo siga «funcionando» de manera tan absurda y cruel? ¿Cómo podemos vivir en la Iglesia de Jesús tan centrados en nuestros problemas y tan olvidados de los que sufren? ¿Cómo hemos llegado a perder de manera tan increíble la sensibilidad ante el sufrimiento?

Es la hora de recordar un gesto profético de Jesús, que ha sido olvidado casi por completo en su Iglesia. La escena es conmovedora. Sus discípulos andan, como casi siempre, pensando en puestos de honor y de poder. Jesús se sienta y llama a los Doce. Luego, toma a un niño y lo pone en medio de ellos; lo estrecha entre sus brazos y les dice: «El que reciba a un niño como éste en mi nombre, me está recibiendo a mí» (Marcos 9, 33-37).

En el centro del colegio apostólico no ha colocado Jesús a Pedro sino a un niño. Su intención es clara: los más débiles e indefensos han de ocupar el centro de su Iglesia. Sus seguidores se olvidarán de sí mismos y se pondrán a atender a los más desvalidos. ¿Cómo pretendemos acoger a Jesús entre nosotros olvidando a los niños hambrientos del mundo?

Tal vez, sólo el recuerdo del sufrimiento de tantos niños y niñas inocentes nos puede todavía sensibilizar y humanizar. Por eso, no podemos permanecer indiferentes ante la Campaña de Manos Unidas que, este año, nos recuerda sus gemidos y nos llama a la responsabilidad. No se trata sólo de entregar un donativo. Para más de uno, puede significar empezar a recuperar la dignidad. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Si los niños son la esperanza y el futuro de la humanidad, ¿qué podemos esperar? ¿Con qué derecho nos quejamos de que el mundo esté mal si abandonamos a la miseria moral y física a quienes tienen que poblarlo y hacerlo funcionar dentro de pocos años? ¿Hasta cuándo creemos que puede durar esta burbuja de confort y despilfarro en la que vivimos tan cómodamente?