miércoles, junio 04, 2008

Primavera sin amapolas

(foto gentileza de La Uge)

Ya dice la sabiduría popular: "Cuando marzo mayea, mayo marcea" y así, hemos tenido el mes de mayo con menos amapolas que yo recuerde de los últimos años. Una pena. ¿De quién ha sido la culpa, de la sequía anterior, del frío retrasado, del exceso de agua posterior, de los herbicidas cada vez mas abundantes, o de Gallardón? (Seguro que algo de culpa tiene también en esto)



Pero hoy no me puedo quejar, porque en vez de meterme a comer en un figón mal iluminado he aprovechado la suavidad del solecito para comer un bocado rápido en un banco del jardín, disfrutando de la brisa, los gorjeos de los pájaros y las hormiguitas que se me metían por el cuello de la camisa. Creo que hasta he dado una cabezadita de tres minutos.






12 comentarios:

Zafferano dijo...

Banco en el jardín???? pero qué suerte tienes! te lo cambio por una ventana... El jardín!

En Italia los campos de amapolas son espectaculares. Amapola se llama papávero, sin tilde..., siempre me ha parecido un nombre muy gracioso. Sin embargo aquí casi no hay, pero lo que sí abundan son las capuchinas.

Un besote linda, y ya sabes, espero ese trueque.

Franziska dijo...

Voy a descansar unos días -no sé cuantos pero serán todos los necesarios- de mi actividad en el blog. Tanto si decido reincorporarme como si lo abandono definitivamente, puedes estar segura que me pasaré a visitarte de vez en cuando.

Un abrazo con todo mi afecto.

Marcelo dijo...

Que magnífica se ve la siestesita en tu jardín!
Un saludo

Cecilia Alameda dijo...

Al final luce el sol, aunque la primavera haya sido tan rara y escasa este año. La semana próxima el sol nos abrasará, casi seguro.
Pero ¡qué bonito ha sido que lloviera!

Cigarra dijo...

Aunque dar motivos de envida al prójimo es uno de los placeres más agradables de esta vida, tengo que deshacer un malentendido: ese jardín con bancos que me envidiáis no es de mi propiedad (¡qué mas quisiera yo!) sino el jardín público que flanquea mi lugar de trabajo. No me quejo en absoluto, que es un privilegio trabajar en un sitio rodeado de jardines, y al cruzarlo por la mañana, fresquito en esta época, huele a madreselva que es una delicia. Pero no es de mi propiedad, sino que lo comparto con el resto de la población universitaria y leganense. Gracias a eso no me tengo que esforzar para verlo siempre cuidado, podado, barrido y regado. Ventajas de lo público.
Y me encantan las capuchinas, casi tanto como las amapolas, Zaffe.

Franziska, no nos des disgustos; si quieres descansar, descansa, pero no nos abandones.

Marcelo, un saludito. Entra en el blog de Jubilo Matinal, verás que post "argentino" se ha marcado

Verdaderamente, Cecilia, ha sido una suerte que al final lloviese tanto; y además, con lo tórridos que son los veranos madrileños, mejor que tarde un poquito en venir el calor, estamos de acuerdo.

María la Delsa dijo...

Pues parece ser que las amapolas nos gustan mucho a todos y la foto es bárbara. (Saludos, La Uge). Bien es cierto que escasean cada vez más, aunque no sé quien tendrá la culpa.Lo cierto es que no hay nada tan bonito como el contraste del color rojo de las amapolas entre el verde de la avena loca.

Besos mil.

Carlos Alberto Arellano dijo...

Cigarra:

Hermosas las fotos que publicas en tu blog. ¡Me fascinan las fotos de puertas y ventanas en ruinas!

Y me gustan mucho los jardines. Y esos soles tranquilos y amigables que nos traen como regalo la primavera y el otoño.

Me ha costado ingresar en tu blog. Seguramente se debe a las muchas fotos que publicas. Yo, para aligerar el ingreso de los visitantes, he dejado en tres el número de entradas visibles.

(Te vi en el blog de María: Observando.)

¡Saludos!

Marcelo dijo...

Lo he visto y es maravilloso Cigarra! Me sirvió para completar una historia de letras en cuadernos que conocía...
Un beso!

Miguel dijo...

¿viste el otro día las amapolas en el Reina Sofía? Sé que no es lo mismo, pero bueno sirve para hacerte una idea.

Si no lo viste, pásate por mi blog que hice una entrada sobre ella.

Nos vemos

Cigarra dijo...

Ya ves, mi Delsa, he tenido que poner una foto del año pasado, porque este año "nasti, monasti". Como no sean las artificiales que nos reseña Miguel en su interesante blog sobre Madrid.

Gracias Miguel, por la visita y por la noticia. Tienes un blog que es una maravilla para los que nos gusta Madrid.

Hola Carlos Alberto, bienvenido. He seguido tu consejo y he reducido las entradas visibles, porque la verdad es que las hago muy cargadas de fotos y tardan en abrirse.

Marcelo, ya pondré aquí alguna muestra de los cuadernos tangueros de mi madre, cuando los escanee, para que los veas. Saluditos

La Uge dijo...

Camino del trabajo suelo ver amapolas. Crecen en puñaditos pequeños y pegados a la carretera, imposible pararse. Pero estoy en ello, esperando que las lluvias y el sol, si es que llega a salir y calentar, den como resultado floraciones tan preciosas como la de Vallecas del año pasado. De momento, están en busca y captura. Iré a por ellas. Además, si las coges cerradas y las metes en agua al llegar a casa, se te abren al día siguiente.

vegaspes dijo...

Me encantan las amapolas, para mí, la verdadera primavera siempre empieza cuando veo la primera amapola.

"Campo de amapolas" ¿No era un cuadro impresionista? ¿Monet? (lo grave es que debería saberlo, me examino de selectividad de arte el jueves :S )

Grandes momentos. Y es curioso que abundan más al aire libre que entre cuatro paredes.