viernes, abril 18, 2008

Lo que yo he dicho siempre

Los científicos van cayendo en lo que yo he mantenido toda la vida. He encontrado este artículo, publicado en La Vanguardia a través de un blog muy recomendable para profesores de música y aficionados en general, Aula de Música.

Los expertos aconsejan cantar para mejorar la salud

Ya se han publicado varias investigaciones en este sentido y además, estudios recientes confirman que cantar debería ser recetado por el médico

Viena. (EFE).- Cantar no es sólo la forma de expresión más antigua del ser humano, sino que también puede curarle de muchos males, afirma un número de médicos cada vez mayor, por lo que, aunque acaban de empezar a estudiar los efectos benéficos del canto, los especialistas recomiendan practicarlo con regularidad.
Hasta hace muy poco no había estudios científicos al respecto, pero resultados de investigaciones recientes confirman, incluso, que cantar debería ser recetado por el médico, afirma la doctora Gertraud Berka-Schmid, también psicoterapeuta y profesora de la Universidad de Música y Arte de Viena.
La experta critica en duros términos a los padres y maestros que intentan prohibir a los niños cantar porque "no saben", pues, a su juicio, así se les priva de la capacidad de "personificación", de hacerse persona (expresión que viene del verbo "sonar") y se les cercena la vitalidad y el acceso a la experiencia del sonido. Ello hace cambiar la conciencia de la personalidad y reduce su desarrollo porque poder levantar la voz, ser escuchado, ser reconocido y aceptado es de importancia vital para un ser eminentemente comunicativo como es el ser humano, señala Berka-Schmid en declaraciones a la revista de medicina austríaca "Medizin Populär".

"Cantar es la respiración estructurada", indica la médico, que explica el efecto fisiológico de la respiración profunda, abdominal, que prevalece cuando uno canta y que se convierte en un masaje para el intestino y en un alivio para el corazón. Además, asegura, esa respiración suministra aire adicional a los alvéolos pulmonares, impulsa la circulación sanguínea e incluso
puede mejorar la concentración y la memoria. En opinión de la especialista, se trata de un remedio óptimo para los males específicos de nuestro tiempo porque equilibra el sistema vegetativo y refuerza la actividad de los nervios parasimpáticos que, en contraposición a los simpáticos, aportan tranquilidad y relax. Cantar genera armonía a nivel psíquico y refuerza el sistema inmune para que puedan actuar las capacidades de autosanación frente a problemas hoy día tan frecuentes como los trastornos del sueño, las enfermedades circulatorias o el síndrome "burn out" ("estar quemado").

Las consecuencias de una estimulación nerviosa excesiva son típicas de nuestro tiempo, afirma la especialista: la gente no puede con sus propios impulsos, se aisla, se bloquea y paraliza o acumula agresividad. A través de la voz, uno es capaz de expresar las impresiones que le invaden continuamente, de tal forma que el sujeto puede deshacerse de una serie de sensaciones. En ocasiones ello no es posible hacerlo hablando normalmente y ahí el canto desempeña un papel esencial, como ocurre con las canciones fúnebres.

Además de una respiración profunda, el cantar aporta una vivificación de la zona de la pelvis y funciona de forma automática, asegura la experta, para recordar que por algo popularmente se dice "Quien canta, su mal espanta". No hace diferencias con que una persona cante sola, lo haga a dúo, canturree en la ducha o practique el solfeo. Tampoco importa que uno cante con otros muchos en un coro ni que desafine, afirma Berka-Schmid.

El cuerpo es el instrumento del que disponemos para comunicarnos, para echar fuera la ira acumulada, y "emoción" no significa más que movimiento hacia fuera: es decir, salen los sentimientos que no podemos expresar de otra forma. A toda emoción le corresponde un modelo determinado de respiración y, así, quien esté agitado respirará de una manera distinta a aquel que se encuentre triste. En la práctica, se ha visto que enfermos de Alzheimer, gracias a una canción conocida, han recuperado algún recuerdo o que personas que han sufrido una apoplejía han conseguido volver a hablar a través del canto, recuerda la especialista.

5 comentarios:

el_alguacil dijo...

Cigarra, me quedo muy preocupado.

Hasta ahora, el cantar siempre me ha gustado, tu lo sabes que me conoces en esas lides desde hace muchos años.

Pero también hasta ahora, los médicos siempre me han prohibido lo que me gustaba.

Como diría Sazatornil (amanece que no ses poco), ¡esto es un sindios!.

Un beso.

Cecilia Alameda dijo...

Cantar es agradable pero cantas cuando estás contento porque si no tienes ánimo... no te sale. A lo mejor actuamos al revés y deberíamos cantar, precisamente, cuando no estamos contentos para estimularnos y alegrarnos.
En todo caso, los que cantais disfrutais y los que escuchamos la música también.
Un saludo

Maria dijo...

Si cantamos cuando tenemos miedo supongo que podríamos cantar cuando estamos tristes. Es cuestión de probar, tal vez poniendo algún disco que nos estimule. !Estupendo post Cigarra! Coincidencias de la vida, lo he visto justo cuando yo acabo de publicar lo bueno que es llorar...

Cigarra dijo...

Es verdad, señor Alguacil, creo que los médicos de la noticia no son de la Seguridad Social. Eso lo explica todo.

Verdaderamente hay estados de ánimo que parecen incompatibles con el canto, pero nunca se sabe, a lo mejor se puede intentar.

Bien dices, María, que el miedo se combate muy bien cantando.
Voy a ver tu post sobre el llanto, que hay que ver el gusto que da llorar, a veces!

Franziska dijo...

Durante años, cantaba siempre que entraba en la cocina. Siempre he creído que de ese modo me liberaba de los trabajos rutinarios que tenía que hacer.

Al cabo del tiempo -cuando mis hijas empezaron a llegar a la pubertad- en primer lugar, me lo pedían por favor, pero si yo seguía (yo seguía porque lo estaba pasando bien)terminaban exigiéndolo en nombre del santo hecho de que eran incapaces de estudiar. Llegados a este punto, cualquiera puede suponer lo que terminaba haciendo...

Hace dos años que vivo sola. Nadie puede impedirme que cante y, ahora, lo hago de vez en cuando pero, he de reconocerlo, cada vez con menos entusiasmo. No me gusta nada lo que oigo. Creo que midesafinación es cada vez es mayor.

Sin embargo, en vista de tu información, creo que, a partir de hoy, voy a dedicar todos los días un ratito a dar mis sonoros gritos.
Hasta ahora, leía en voz alta, unos treinta minutos diarios, pero lo voy a cambiar. Tengo un amplio repertorio de canciones infantiles y regionales: las cosas más serias como zarzuelas, sacras y óperas, las escucharé.

Ha sido un tema muy interesante. Un abrazo.