viernes, mayo 16, 2008

El lamento de Dido

12 comentarios:

Anikin dijo...

Y después te tienes que tragar que te vendan la moto con el amor... ¡mira a Dido, que pasó de reina de Cartago a cenizas por el cabrón de Eneas! ¿Qué se puede esperar de un tío que pierde a su mujer por el camino y sigue ruta como si se le hubiera caído un kleenex sucio?
Más que pius, Eneas era un hijo pius.
Y el aria preciosa, te hace sentir la pena de Dido.
Un saludo

Isabel Romana dijo...

Gracias por poner esta aria tan bella y por el enlace. Creo que Dido y su dolor suelen calar muy hondo. Saludos.

isabel vera dijo...

Muy hermoso. ¡Pobre Dido!

Lansky dijo...

No soporto las operas de Purcell; bueno, no soporto la opera como espectáculo supuestamente completo (mal teatro, música escondida entre parlamentos y escenografía hortera), pero claro, me gusta la música de ópera, y de Purcell sus canciones de taberna, mucho. Ya sé que soy un asno en este aspecto, pero como no tengo remedio...Ah, y también estoy en contra de conveertir los preciosos cines de estreno de antaño en salas para proyectar...¡óperas! Que las den.

Franziska dijo...

El aria es impresionante como está cantada. ¡Qué voz tan bella la de Tatiana!

Iré al blog de mujeresderoma a cultivar mi sentido dramático de la vida aunque la experiencia me deje echa polvo para el resto de la tarde. Me tomo muy en serio estos malos rollos.

Un abrazo.

Zafferano dijo...

Qué lamento tan bonito! Mucho mejor que los míos. Dónde va a parar...! Hay que ver lo bien que se lamentaban en la antigüedad... Cigarra, cuánto tenemos que aprender!

Un beso muy muy grande!

Cigarra dijo...

Desde luego, Anikin, yo que los romanos no hubiera estado tan orgullosa de un fundador así, pero ya se sabe lo que es la historia. Del que triunfa, hasta el olor a pies parece bueno.

Isabel Romana, es un pequeño homenaje a una de esas mujeres de la antigüedad que tu sabes acercarnos mejor que nadie.

Isabel Vera,¿se te puede felicitar en público?

Yo no soporto las óperas en general, Lansky, hay muy poquitas que aguante enteras. Pero hay arias, como ésta, que las podría escuchar mil veces (como bien saben mis pobres vecinos) Y, desde luego, entre Wagner y Purcell, toda la vida Purcell. Lo de convertir salas de cine en sitios para proyectar óperas no sabía nada, pero me parece una cagada como un piano, con perdón de la expresión. Cada cosa es lo que es y no mezclemos churras con merinas.

Franziska, creo que lo que peor me cae de las óperas en general es que las heroinas siempre salen perjudicadas y los señores se van de rositas. Hay que ver al Duque de Mantua o a Pinkerton, vaya par de indeseables y las otras, más tontas que el asa de un cubo, matándose o dejándose matar. Supongo que ya se habrán hecho sesudos estudios feministas sobre cómo las óperas expresan la imagen que los hombres tienen (o quieren tener) de lo que deben ser las mujeres: enamoradas sumisas, tontas y sacrificadas hasta la muerte ¡lástima de cañón, que decía el tío Alejandro!

Zafferano, de todas maneras no dejes de lamentarte, que tu tienes el don de convertir tus lamentos en ocasiones de regocijo. ¿Cómo llevamos la erasmus?

María la Delsa dijo...

Estaba yo con la escoba y casi me pongo a llorar al escuchar este hermoso fragmento de la ópera que nos mandas...
Muchos besos y ¡gracias!.

Lansky dijo...

Como dice Woody Allen, cuando oígo a Wagner me entran ganas de invadir Polonia; en cambio, cuando oígo a Purcell me entran unas ganas locas de coger una buena cogorza en compañía de amigotes.

Cigarra dijo...

Decididamente, Lansky, tengo que buscar esas Canciones de taberna de Purcell, porque me parece que me van a abrir una visión nueva de ese autor...¡que probablemente me guste mucho mas!
Por cierto, estoy leyendo "¿Qué es la vida?" de Lynn Margulis y Sagan y estoy fascinada. Gracias por el consejo.

isabel vera dijo...

He visto todas las fotos del album, qué chulada.´

Lo de felicitarme, pues sí puedes, ya que no fui capaz de guardar el secreto en mi blog ni quince días. Me tenía que desahogar de alguna manera porque parece que el "ser" quiere acabar conmigo.

vegaspes dijo...

"Sic me relinquis morituram?
Quis posset fallere amantem?"

"¿Y así me abandonas condenada a morir? ¿Quién puede engañar a una persona enamorada?"

Son los versos de Virgilio cuando Dido se da cuenta de todo.

Eneas, sí, un hijo pius.
Pero cuando se encuentran en la otra vida él se acerca a ella y ella le da la espalada y se va con su marido (¡chúpate esa, Eneas!) jajaja