viernes, diciembre 15, 2006

Festina Lente


A medida que me voy haciendo vieja, voy estando mas de acuerdo con Doña Ulpiana de Castro, madre de mi Tía Laurita. Esta señora, una belleza decimonónica, madre de 11 hijos, tenía una manera suave y pausada de fluir por la vida. En cierta ocasión en que se hallaba acompañada de dos de sus hijas, cosiendo plácidamente junto a la ventana, en su casa de Serrada, se le acabó el hilo, y como ya iba viendo algo peor, le pidió a una de ellas que le enhebrase la aguja. La hija (no estoy segura de si era la misma Laura, o Santica, o quizá Elvirita) diligentemente, pasó el hilo por el ojo de la aguja y se la tendió enseguida. Y la madre, sorprendida le dijo: "¡Huy! Hija mía, no me gusta que hagais las cosas tan deprisa!"

(Había que oírselo contar a mi madre, que imitaba perfectamente el acento vallisoletano y la manera lenta y parsimoniosa de hablar de toda la familia Medina Castro)


Muchas veces he escuchado y he meditado sobre esta anécdota y lo que revela ¿Hay alguien en nuestros tiempos que no viva corroido por la prisa y que no considere una virtud en si misma la acción rápida, incluso en vacaciones?


¿Nos hemos dado bien cuenta de hasta qué punto están cercanas la prisa y la violencia?

Cuando nos dejamos llevar de la impaciencia (y quién no lo hace a menudo) ¿Nos damos cuenta de cómo nos provoca irritación contra el prójimo, mal humor y a menudo mala educación?


Ya lo decía mi santa madre: "La impaciencia es la peor forma de la mala educación" (Y cuando la quemaban demasiado añadía: "la jodía prisa...")


Afrotunadamente, en algunos lugares alguien se está moviendo (despacito, como es aconsejable) en contra de la prisa:



Y en algunos lugares de España alguien lo está secundando:







Así que, como el movimiento se demuestra andando, demostremos, moviendonos despacito, lo saludable de mirar a la prisa como una enemiga de nuestro humor, nuestra salud y nuestro disfrute de la vida.


O como escuché decir un día a una madre, apremiando a sus hijos: "Vamos, vamos, que es gerundio"



1 comentario:

Iñaki dijo...

Delicioso post. Estoy totalmente de acuerdo. Hay que degustar la vida, no deglutarla, como acostumbramos.