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miércoles, 14 de febrero de 2007

Mas cosas de Brecht

Mientras encuentro las fotos que hice a los bombos de Tomelloso el verano pasado, que no sé dónde las he puesto, (en homenaje al Señor Odd Librarian, que acertó de plano) voy a seguir con algunos poemas de Brecht, los que más me han gustado de su libro "Poemas y Canciones" editado en Alianza (y un recuerdo a Pancho Escudero, que me lo descubrió, allá por los remotos años 60 del siglo pasado)



Satisfacciones

La primera mirada por la ventana al despertarse,
el viejo libro vuelto a encontrar,
rostros entusiasmados, nieve, el cambio de las estaciones,
el periódico, el perro, la dialéctica, ducharse, nadar,
música antigua, zapatos cómodos, comprender,
música nueva, escribir, plantar,
viajar, cantar,
ser amable.

El cambio de rueda
Estoy sentado al borde de la carretera
El conductor cambia la rueda.
No me gusta el lugar de donde vengo.
No me gusta el lugar a donde voy.
¿Por qué miro el cambio de rueda con impaciencia?



Canción de la buena gente

A la buena gente se la conoce
en que resulta mejor cuando se la conoce.
La buena gente
invita a mejorarla, porque
¿qué es lo que a uno le hace sensato?Escuchar
y que le digan algo.

Pero, al mismo tiempo,
mejoran al que los mira y a quien miran.
No sólo porque nos ayudan
a buscar comida y claridad,
sino, más aún, nos son útiles porque sabemos
que viven y transforman el mundo.

Cuando se acude a ellos, siempre se les encuentra.

Se acuerdan de la cara que tenían
cuando les vimos por última vez.
Por mucho que hayan cambiado
-pues ellos son los que más cambian-
aún resultan más reconocibles.

Son como una casa que ayudamos a construir.
No nos obligan a vivir en ella,
y en ocasiones no nos lo permiten.
Por poco que seamos, siempre podemos ir a ellos,
pero tenemos que elegir lo que llevemos.

Saben explicar el porqué de sus regalos,
y si después los ven arrinconados, se ríen.
Y responden hasta en esto:
en que, si nos abandonamos,
les abandonamos.

Cometen errores y reímos,
pues si ponen una piedra en lugar equivocado,
vemos, al mirarla, el lugar verdadero.
Nuestro interés se ganan cada día,
lo mismo que se ganan su pan de cada día.
Se interesan por algo
que está fuera de ellos.

La buena gente nos preocupa.
Parece que no pueden realizar nada solos,
proponen soluciones que exigen aún tareas.
En momentos difíciles de barcos naufragando
de pronto descubrimos fija en nosotros
su mirada inmensa.
Aunque tal como somos no les gustamos,
están de acuerdo, sin embargo,
con nosotros.


La Máscara japonesa

Colgada de la pared, frente a mi mesa,
tengo una talla japonesa, máscara de un demonio maligno,
lacada en oro.
Compasivamente miro
las abultadas venas de la frente,
que revelan
el esfuerzo que cuesta ser malo.
Bertolt Brecht

Y para que se note que es el día de los enamorados:

"¿Por qué se ha de considerar como decisivo el punto de vista del indiferente y no del enamorado? Tal vez la visión amorosa es más aguda que la del tibio. Tal vez hay en todo objeto calidades y valores que sólo se revelan en una mirada entusiasta."
Ortega y Gasset. "Las Atlántidas".

martes, 13 de febrero de 2007

Las cosas viejas


El comentario de Alter, hablando de los papeles perdidos de su abuelo me ha traído a la memoria este verso de Bertolt Brecht, que siempre me ha gustado:


De todos los objetos,
los que más amo son los usados.
Las vasijas de cobre con abolladuras y bordes aplastados,
los cuchillos y tenedores cuyos mangos de madera
han sido cogidos por muchas manos.
Estas son las formas que me parecen más nobles.
Esas losas en torno a viejas casas,
desgastadas de haber sido pisadas tantas veces,
esas losas entre las que crece la hierba,
me parecen objetos felices.
Impregnados del uso de muchos,
a menudo transformados,
han ido perfeccionando
sus formas y se han hecho preciosos
porque han sido apreciados muchas veces.
Me gustan incluso los fragmentos de esculturas
con los brazos cortados.
Vivieron también para mí.
Cayeron porque fueron trasladadas;
si las derribaron, fue porque no estaban muy altas.
Las construcciones casi en ruinas
parecen todavía proyectos sin acabar, grandiosos;
sus bellas medidas
pueden ya imaginarse, pero aún necesitan
de nuestra comprensión.
Y, además,
ya sirvieron, ya fueron superadas incluso.
Todas estas cosas
me hacen feliz.