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jueves, 17 de enero de 2013

¿Hacia dónde vamos?



martes, 31 de mayo de 2011

Muñoz Molina, Hora de despertar

Antonio Muñoz Molina escribe en su blog "Escrito en un instante" un texto tan lúcido que no tengo más remedio que traerlo aquí completo


Hora de despertar


He pensado desde hace muchos años, y lo he escrito de vez en cuando, que España vivía en un estado de irrealidad parcial, incluso de delirio, sobre todo en la esfera pública, pero no sólo en ella. Un delirio inducido por la clase política, alimentado por los medios, consentido por la ciudadanía, que aceptaba sin mucha dificultad la irrelevancia a cambio del halago, casi siempre de tipo identitario o festivo, o una mezcla de los dos. La broma empezó en los ochenta, cuando de la noche a la mañana nos hicimos modernos y amnésicos y el gobierno nos decía que España estaba de moda en el mundo, y Tierno Galván -¡Tierno Galván!- empezó la demagogia del político campechano y majete proclamando en las fiestas de San Isidro de Madrid aquello de “¡ El que no esté colocao que se coloque, y al loro!” Tierno Galván, que miró sonriente para otro lado, siendo alcalde, cuando un concejal le trajo pruebas de los primeros indicios de la infección que no ha dejado de agravarse con los años, la corrupción municipal que volvía cómplices a empresarios y a políticos.


Por un azar de la vida me encontré en la Expo de Sevilla en 1992 la noche de su clausura: en una terraza de no sé qué pabellón, entre una multitud de políticos y prebostes de diversa índole que comían gratis jamón de pata negra mientras estallaban en el horizonte los fuegos artificiales de la clausura. Era un símbolo tan demasiado evidente que ni siquiera servía para hacer literatura. Era la época de los grandes acontecimientos y no de los pequeños logros diarios, del despliegue obsceno de lujo y no de administración austera y rigurosa, de entusiasmo obligatorio. Llevar la contraria te convertía en algo peor que un reaccionario: en un malasombra. En esos años yo escribía una columna semanal en El País de Andalucía, cuando lo dirigía mi querida Soledad Gallego, a quien tuve la alegría grande de encontrar en Buenos Aires la semana pasada. Escribía denunciando el folklorismo obligatorio, el narcisismo de la identidad, el abandono de la enseñanza pública, el disparate de una televisión pagada con el dinero de todos en la que aparecían con frecuencia adivinos y brujas, la manía de los grandes gestos, las inauguraciones, las conmemoraciones, el despilfarro en lo superfluo y la mezquindad en lo necesario. Recuerdo un artículo en el que ironizaba sobre un curso de espíritu rociero para maestros que organizó ese año la Junta de Andalucía: hubo quien escribió al periódico llamándome traidor a mi tierra; hubo una carta colectiva de no sé cuantos ofendidos por mi artículo, entre ellos, por cierto, un obispo. Recuerdo un concejal que me acusaba de “criminalizar a los jóvenes” por sugerir que tal vez el fomento del alcoholismo colectivo no debiera estar entre las prioridades de una institución pública, después de una fiesta de la Cruz en Granada que duró más de una semana y que dejó media ciudad anegada en basuras.



El orgullo vacuo del ser ha dejado en segundo plano la dificultad y la satisfacción del hacer. Es algo que viene de antiguo, concretamente de la época de la Contrarreforma, cuando lo importante en la España inquisitorial consistía en mostrar que se era algo, a machamartillo, sin mezcla, sin sombra de duda; mostrar, sobre todo, que no se era: que no se era judío, o morisco, o hereje. Que esa obcecación en la pureza de sangre convertida en identidad colectiva haya sido la base de una gran parte de los discursos políticos ha sido para mí una de las grandes sorpresas de la democracia en España. Ser andaluz, ser vasco, ser canario, ser de donde sea, ser lo que sea, de nacimiento, para siempre, sin fisuras: ser de izquierdas, ser de derechas, ser católico, ser del Madrid, ser gay, ser de la cofradía de la Macarena, ser machote, ser joven. La omipresencia del ser cortocircuita de antemano cualquier debate: me critican no porque soy corrupto, sino porque soy valenciano; si dices algo en contra de mí no es porque tengas argumentos, sino porque eres de izquierdas, o porque eres de derechas, o porque eres de fuera; quien denuncia el maltrato de un animal en una fiesta bárbara está ofendiendo a los extremeños, o a los de Zamora, o de donde sea; si te parece mal que el gobierno de Galicia gaste no sé cuántos miles de millones de euros en un edificio faraónico es que eres un rojo; si te escandalizas de que España gaste más de 20 millones de euros en la célebre cúpula de Barceló en Ginebra es que eres de derechas, o que estás en contra del arte moderno; si te alarman los informes reiterados sobre el fracaso escolar en España es que tienes nostalgia de la educación franquista.



He visto a alcaldes y a autoridades autonómicas españolas de todos los colores tirar cantidades inmensas de dinero público viniendo a Nueva York en presuntos viajes promocionales que solo tienen eco en los informativos de sus comarcas, municipios o comunidades respectivas, ya que en el séquito suelen o solían venir periodistas, jefes de prensa, hasta sindicalistas. Los he visto alquilar uno de los salones más caros del Waldorf Astoria para “presentar” un premio de poesía. Presentar no se sabe a quién, porque entre el público solo estaban ellos, sus familiares más próximos y unos cuantos españoles de los que viven aquí. Cuando era director del Cervantes el jefe de protocolo de un jerarca autonómico me llamó para exigirme que saliera a recibir a su señoría a la puerta del edificio cuando él llegara en el coche oficial. Preferí esperarlo en el patio, que se estaba más fresco. Entró rodeado por un séquito que atascaba los pasillos del centro y cuando yo empezaba a explicarle algo tuvo a bien ponerse a hablar por el móvil y dejarnos a todos, al séquito y a mí, esperando durante varios minutos. “Era Plácido”, dijo, “que viene a sumarse a nuestro proyecto”. El proyecto en cuestión calculo que tardará un siglo en terminar de pagarse.



Lo que yo me preguntaba, y lo que preguntaba cada vez que veía a un economista, era cómo un país de mediana importancia podía permitirse tantos lujos. Y me preguntaba y me pregunto por qué la ciudadanía ha aceptado con tanta indiferencia tantos abusos, durante tanto tiempo. Por eso creo que el despertar forzoso al que parece que al fin estamos llegando ha de tener una parte de rebeldía práctica y otra de autocrítica. Rebeldía práctica para ponernos de acuerdo en hacer juntos un cierto número de cosas y no solo para enfatizar lo que ya somos, o lo que nos han dicho o imaginamos que somos: que haya listas abiertas y limitación de mandatos, que la administración sea austera, profesional y transparente, que se prescinda de lo superfluo para salvar lo imprescindible en los tiempos que vienen, que se debata con claridad el modelo educativo y el modelo productivo que nuestro país necesita para ser viable y para ser justo, que las mejoras graduales y en profundidad surgidas del consenso democrático estén siempre por encima de los gestos enfáticos, de los centenarios y los monumentos firmados por vedettes internacionales de la arquitectura.


Y autocrítica, insisto, para no ceder más al halago, para reflexionar sobre lo que cada uno puede hacer en su propio ámbito y quizás no hace con el empeño con que debiera: el profesor enseñar, el estudiante estudiar haciéndose responsable del privilegio que es la educación pública, el tan sólo un poco enfermo no presentarse en urgencias, el periodista comprobando un dato o un nombre por segunda vez antes de escribirlos, el padre o la madre responsabilizándose de los buenos modales de su hijo, cada uno a lo suyo, en lo suyo, por fin ciudadanos y adultos, no adolescentes perpetuos, entre el letargo y la queja, miembros de una comunidad política sólida y abierta y no de una tribu ancestral: ciudadanos justos y benéficos, como decía tan cándidamente, tan conmovedoramente, la Constitución de 1812, trabajadores de todas clases, como decía la de 1931.



Lo más raro es que el espejismo haya durado tanto.


miércoles, 25 de mayo de 2011

José Luis Sampedro analiza el 15-M

Traigo aquí las palabras de Jose Luis Sampedro, una voz autorizada por toda una vida de docencia crítica, coherencia y pensamiento lúcido:

martes, 7 de diciembre de 2010

Aeropuertos y controladores

No tengo mucho tiempo para hacer un post como es debido, pero me han ido llegando noticias, opiniones y comentarios y se me han relacionado solas:

Me ha llegado este correo sobre el Aeropuerto de Ciudad Real:




AEROPUERTO DE CIUDAD REAL
Date: Fri, 8 Oct 2010 23:27:59 +0200

Ayer “
Le Monde” dedicaba la totalidad de la página 3 a un reportaje demoledor, sobre el aeropuerto de Ciudad Real. Se trata de un equipamiento de última generación con una de las pistas más largas de Europa (4 kilómetros) capaz de permitir el aterrizaje de un Airbus A380, el avión comercial más grande del mundo.

Las instalaciones están dimensionadas para acoger un volumen de dos millones y medio de pasajeros al año. Para gestionarlo hay 91 trabajadores directos más unos 200 de diversas empresas concesionarias.

Hoy un silencio sepulcral reina en la inmensa nave de salidas –escribe el reportero del diario parisiense- El caso es que el aeropuerto de Ciudad Real nada más que tiene tres vuelos semanales, que gestiona Ryanair gracias a una subvención pública.

La cafetería prácticamente solo sirve para servir el almuerzo a los mismos trabajadores que lunes, miércoles, jueves y sábados son las únicas personas que dan vueltas por los pasillos en todo el día.

Una obra de esta magnitud ha necesitado invertir de entrada 500 millones de euros. Buena parte de ellos los va a poner Caja Castilla La Mancha, que ha sido intervenida por el Banco de España que la ha avalado con 9.000 millones de euros de dinero público.

Ahora la Junta de Castilla-La Mancha ha inyectado al aeropuerto 140 millones más, a que irán a compensar las pérdidas enormes y constantes.

Ciudad Real tiene 75.000 habitantes, con volumen ciudadano insuficiente a todas luces para tener un aeropuerto de esta envergadura, ni tiene ciudades cerca de ella que justifiquen la necesidad de un Aeropuerto, ni de esa talla, ni de ninguna otra.

Dispone de estación de TGV y aeropuerto internacional.

¿Quién TUVO INTERESES EN ESTE PROYECTO QUE NO BENEFICIA A NADIE?.


La contestación es clara, el beneficio estuvo en su construcción, averigüemos quienes la promocionaron y conoceremos quienes se beneficiaron de ella y tendremos las razones de su SINRAZÓN. (entre ellos el Presidente de Castilla-La Mancha: Barreda y sus secuaces, así como el Constructor Díaz de Mera, íntimo amigo de Barreda y presidente equipo de Balonmano campeón de Europa Renovalia-Ciudad Real, pero cómo un equipo de balonmano de una ciudad tan pequeña va a ser durante tantos años campeón de Europa y España si no es con dinero público…)

Lo único claro en todo esto es que el español sigue pasando calamidades, mientras los políticos se lucran en sus cargos.

Otro reportaje sobre el tema en El Confidencial


Y como unas cosas traen otras, he encontrado algunas opiniones sobre los controladores y su huelga salvaje:

El Proyecto Matriz


Un blog de una controladora un poquito malhablada, pero que a lo mejor tiene algo de razón

Controladores aereos y otras hierbas

en el que algún comentarista dice esto:

"Es evidente que todo esto ha sido provocado por el gobierno.
1) Podían haber anunciado las ultimas medidas un lunes cualquiera una semana cualquiera, pero esperaron a la víspera del puente con más trafico aéreo del año. 2) Zapatero, ante la sorpresa general, anuló su viaje a la cumbre iberoamericana que siempre es preparada primorosamente por el ejecutivo español 3) La no aceptación de los controladores a las restricciones a la prolongación de la jornada laboral ya había sido comunicada por los controladores al gobierno. 4)El gobierno necesitaba oponer a toda la población contra la previsible reacción de los controladores. 5 y Más Importante) El gobierno necesitaba sentar un precedente en forma de escarmiento previsor ante la previsible conflictividad laboral que se avecina por los continuos recortes (anulación de los 426 euros a los parados de larga duración, bajada real de las pensiones, bajada real de los salarios, exenciones de impuestos a los grandes capitalistas y subidas de impuestos al pueblo, etc.) En una palabra, tomar a los controladores como chivo expiatorio para dar una advertencia sumaria al conjunto del Movimiento Obrero para que aceptemos docilmente los pérdida de derechos por parte del gobierno defensor de los delincuentes financieros.

Hoy son los controladores quienes sufren la afrenta, mañana seremos los demás (ya lo estamos siendo). Lo sufrirán incluso los que hoy aplauden el fascismo del gobierno."

¿Qué se quiere tapar con esta cortina de humo?

¿No había otro momento para sacar el Decretazo?

¿Qué es lo próximo que vamos a ver en Wikileaks sobre España, después de los manejos en torno a la muerte de Jose Couso?