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martes, 16 de febrero de 2010

Sigue el frío...

(foto gentileza de Pilar)

En los inviernos más recientes nos malacostumbramos, y ya se nos había olvidado la cantidad de frío que puede llegar a hacer en un invierno en condiciones. Estos años atrás llegué a fichar almendros en flor ¡a siete de febrero! Pero este año me parece que tendremos que esperar todavía un poco.

Hacía mucho tiempo que no caían cuatro nevadas en Madrid en tan poco plazo, aunque hay quien dice (va por Mateo y Pedrito, que de esto saben cantidad) que lo que ha caído han sido cuatro gotas. Creo que me han caído todas a mi, vaya por Dios.
En fin, sólo trataba de recordarles que, a pesar de todo, falta poco para la primavera; no se distraigan que antes de que se quieran dar cuenta, veremos los primeros almendros en flor y
dejaremos de pasar frío. Que sea pronto.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Blanca Navidad


Con una puntualidad encomiable el Padre Invierno se ha presentado en nuestras calles cargadito de nieve. El coche tenía, por el lado sur, una capa de nieve de tres dedos de espesor, y por el lado norte, una lámina de hielo que me ha costado un buen rato romper y quitar. Con cuidadito y a velocidad prudente he conseguido recorrer el camino que otros días hago emulando a Fittipaldi, y aqui estoy, disfrutando de los 13º C que marca el termómetro de mi despacho.

Pero este frio polar que nos asalta no ha enfriado mis deseos hacia todos vosotros para que las fiestas que llegan sean alegres y cálidas; que no nos veamos empujados a una vorágine de compras, cenas, comilonas y compromisos, sino que cada cual las disfrute del modo que más agradable le resulte: viajando, quedándose en casa al calorcito del brasero, festejando con los amigos, recuperando el contacto con esos familiares a los que vemos de ciento en viento, leyendo los libros que tenemos pendientes, viendo las películas que más nos gusten, sin querer hacer más de lo que podemos, para que el estrés no nos amargue las vacaciones, y siendo conscientes de las cosas buenas que tenemos a nuestro alrededor. Y que el año que viene nos traiga de todo lo bueno, montones de cosas: salud, amigos, trabajo y alegría.

Y como felicitación navideña, una canción interpretada por el Coro Accento, que tiene la particularidad de ser la obra polifónica más antigua de la América colonial. Se llama Hanacpachap Cusicuinin y es un canto procesional compuesto según los cánones de la música de la época (s. XVII) pero con letra en quechua, como ejemplo de síntesis entre la cultura indígena peruana y la española. Mi modesta aportación es el acompañamiento de bombo que marca el ritmo. Que ustedes lo disfruten y ¡FELIZ 2010!



viernes, 9 de enero de 2009

Fin de fiesta y nieve

Cuando todavía están puestas las iluminaciones navideñas en nuestras calles...






...nuestros estómagos aún se están resintiendo de los excesos gastronómicos...







...y todavía no hemos tenido tiempo de quitar el arbolito del rincón del salón...






...cuando lo único que nos da fuerzas para volver al tajo cotidiano es hacer el recuento de los puentes, moscosos, fiestas autonómicas y vacaciones de semana santa que se perfilan en el horizonte...



...hemos amanecido con una nevada que nos viene a dejar claro que todavía queda mucho invierno por delante. ¡Temblad, desventurados!


Pero como dice Serrat "todo inconveniente esconde alguna ventaja": es el momento de acomodarse en casa, (si se tiene una chimenea a mano, miel sobre hojuelas) y dar buena cuenta de los libros que nos han traido los Reyes, retomar aquel bordado de punto de cruz que nunca acabamos, iniciar una labor de punto entretenida, o simplemente, charlar con los amigos con unas cervecitas a mano.
Aunque sea con bastante retraso ¡que 2009 sea un año feliz para todos!



martes, 12 de diciembre de 2006

Peste de frío



No ha hecho más que empezar y ya estoy hasta las narices del frío. Y nunca mejor dicho, porque las narices es una de las partes de mi anatomía que peor lleva lo del frío. Cuando ya estaba consiguiendo salir del catarrazo que agarré en Viena (que ahí perdono el bollo por el coscorrón. Viena bien vale un catarro) pasé tanto frío ayer en esa Biblioteca de mis pecados que Dios confunda, que ya estoy otra vez con las narices goteando, la garganta doliente y los oídos taponados. Me he despertado a las seis de la mañana con tal ataque de compasión de mi misma, que sólo he juntado fuerzas para ir a trabajar apelando a mi fortísimo sentido de la responsabilidad y profesionalidad. (Ya que no me lo dice nadie...)

Así que odio el invierno, discrepo violentísimamente de los que dicen que les gusta que haga frío, y no veo mas que inconvenientes a esta época del año:
- hay que forrarse de ropa para salir a la calle, con toda esa parafernalia de guantes, bufandas, gorros, abrigos;
- no se seca nunca la ropa, incluso cuando no llueve;
- hacer la cama es un incordio, con lo facil que es estirar una sábana en verano;
- los días son cortos y tristes;
- salir de la cama por la mañana es un dolor;
- el coche arranca mucho peor, y no digamos nada cuando ha helado y tienes una capa de escarcha en el cristal;
- no se puede salir a la calle con el pelo mojado porque te coges un pasmo;
y lo peor de todo:
- enganchas un catarro tras otro cuando no son cosas peores, tipo gripazo o bronquitis.

Que no me vuelva a decir el Tío Julito que a él el invierno le estimula, porque a mi a lo único que me estimula es a meterme en la cueva como los osos, y no salir hasta el mes de marzo.

Lo único bueno del invierno es la Navidad, los villancicos y que vienen los Reyes.

Bueno, y para que no digan que soy extremista, le reconozco algunas cualidades estéticas al invierno. Hoy estaba muy bonito el Retiro desde la calle Alfonso XII, con el sol naciente dando por detrás de las ramillas de los árboles que ya van perdiendo las hojas. Y el sábado, en Villavieja de Lozoya, estaba la tarde preciosa. Pero me basta con verlo en foto
Cuando me jubile me voy a vivir a Canarias, ea.