El otro día un amigo me recordó los versos de "Cyrano de Bergerac", la obra de Edmond Rostand. Era una de las obras favoritas de mi madre, y como estaba tan mal de la vista que no podía leer, yo se la leía en voz alta, en francés, pues aunque no lo hablaba con soltura, lo leía y entendía perfectamente. Tanto es así que llegue a aprender de memoria algunos fragmentos, como la preciosa carta que Cyrano recita al final: "Adieu, Roxanne, je vais mourir..."
En fin, que me he puesto a releerla y he encontrado estos versos que vienen tan a cuento en esta época del año:
...Les feuilles! Comme elles tombent bien !
Dans ce trajet si court de la branche à la terre,
Comme elles savent mettre une beauté dernière,
Et malgré leur terreur de pourrir sur le sol,
Veulent que cette chute ait la grâce d'un vol !
(...¡Las hojas! ¡Qué bien caen! / En el corto trayecto de la rama a la tierra/ cómo saben poner una gracia postrera / y a pesar del terror de pudrirse en el suelo / quieren que su caída sea grácil como un vuelo!)