viernes, 8 de marzo de 2013
Otra vez el Pago por Préstamo en Bibliotecas Públicas
martes, 5 de julio de 2011
Lo de la SGAE está bien, pero ¿qué pasa con CEDRO?

Pero no es la única entidad de Gestión de Derechos que se ha pasado veinte pueblos en sus funciones. Porque antes de que CEDRO destruya los documentos que demuestren sus manejos ilegales, la justicia debería intervenir para echar luz sobre la distribución de sus ingresos, como ha ocurrido con la SGAE.
Y no podemos olvidar la insensatez de una Ley de Bibliotecas que obliga a las bibliotecas públicas a pagar un canon (impuesto) por los préstamos que realizan. Una entidad privada recaudando un impuesto que paga la Administración (o sea, todos los ciudadanos) en beneficio de esa entidad privada sin transparencia en sus cuentas, en detrimento del bien público ¿Hasta cuando?
Cedo la palabra a Blanca Calvo, adalid de la lucha contra el Pago por Préstamo, que lo dice mucho mejor que yo:
Queridos compañeros:
Sí, habría que ser políticamente correcto y empezar citando la presunción de inocencia, pero lo de la Sgae se veía venir. Cuando se maneja mogollón de dinero de manera poco transparente (por no decir totalmente opaca) puede haber mil tentaciones, y formas, de desviar una parte sustanciosa.
Y eso podría estar pasando también en Cedro. Porque todavía nadie en esa entidad ha explicado cómo se reparte lo que recaudan de fotocopias. Deben de tener una gran intuición, porque es de todo punto imposible saber qué materiales se están fotocopiando dado que las fotocopiadoras públicas son generalmente de autoservicio.
En cuanto al canon del préstamo (repartido también arbitrariamente), resulta obsceno que una asociación privada, y opaca, siga cobrando al sector público por promocionar la lectura en un momento en el que están bajando TODOS los presupuestos de bibliotecas, tanto los de compra como los de actividades y los de personal. El Ministerio, que según noticias publicadas hace unos días ha reducido a la mitad su presupuesto para compra de libros, está pagando a esa asociación por los préstamos que hacen las 52 bibliotecas de titularidad estatal. Y también están pagando las comunidades de Navarra, Madrid, Aragón y Murcia, cuyas bibliotecas (al menos me consta en el caso madrileño) están viendo bajar sus recursos.
La indignación que provoca el canon del préstamo forma parte de la indignación general que está llenando plazas y moviendo el pensamiento en todo el país. Oponerse al préstamo de pago, incluso después de que haya sido santificado por la Ley de Bibliotecas (sigo sin tragar esa paradoja de que la primera Ley de Bibliotecas española de la historia haya consagrado ese despropósito) es una obligación para los bibliotecarios indignados, porque supone defender lo público frente a lo privado.
Y que no se diga que el canon beneficia a los autores. Porque pagar el canon supone comprar menos libros, como estamos viendo. Y comprar menos libros sí perjudica a los autores, que tienen su lícito porcentaje en cada venta. Y ese es mucho más transparente.
Tenemos que seguir combatiendo el préstamo de pago. Aquí y en Europa. Para contribuir desde nuestro sector a ese mundo diferente que se está tratando de imaginar en nuestras plazas.
Blanca Calvo
martes, 28 de abril de 2009
Dia mundial de la Propiedad Intelectual
Por su tema, copio aquí el párrafo referido a Bibliotecas:
La biblioteca: redil de piratas
Desde el Imperio Romano, el rol de las bibliotecas públicas ha sido el de coleccionar y catalogar libros para ponerlos a disposición del público en general. Sin embargo, las editoriales europeas han decidido extender el derecho de autor por su propia mano, agregando al familiar “prohibida su reproducción total o parcial” una nueva cláusula: “prohibido el préstamo público”. La lógica esgrimida es que, si bien la
biblioteca pagó por el libro, la editorial pierde una venta por cada vez que el libro es prestado, y las editoriales no están satisfechas con cobrar por cada libro: quieren cobrar por cada lector. Esta es una historia protagonizada también por contadores de historias, como Almudenas Grandes, José Saramago y muchos otros, quienes han salido a abrazar bibliotecas públicas para defender su rol social y su contribución a la difusión de la cultura.docente acusado penalmente por violación de derechos de autor por la Cámara Argentina del Libro. El objeto de la discordia es un trabajo que Potel viene realizando sin fines de lucro desde hace casi diez años: publicar en la red una colección de obras, traducciones, entrevistas y fotografías de Nietzsche, Heidegger y Derrida, colaborando así de manera importante a la difusión de estos filósofos en el mundo hispanoparlante. Muchos de los materiales que Potel reproduce y pone al alcance de cientos de miles de personas son prácticamente imposibles de conseguir en América latina, un mercado que la editora francesa que detenta los derechos no considera comercialmente atractivo.
Esta historia nos remite a la más reciente visita que la policía realizó al domicilio del Profesor de Filosofía de la Universidad de Lanús, Horacio Potel. “Usted sabrá en qué anda, profesor” le dijo el oficial, tras corroborar el domicilio del
jueves, 23 de abril de 2009
Feliz Dia del Libro (a secas)
Como dice Cecilia, el Derecho de Autor, que es una noción lógica y evidente (si he hecho una obra que produce beneficios, lo lógico es que yo los perciba) necesita de alguien que gestione los ingresos, porque es evidente que los autores no pueden estar a la caza y captura de libreros, distribuidores, discográficas y vendedores de partituras; y hasta ahí la SGAE y otras gestoras han hecho siempre la labor para la que fueron creadas, con bastante eficacia. Lo grave es que, con el afán recaudatorio disparatado que están desplegando últimamente, están consiguiendo indisponer al público en general contra unas entidades que son útiles y serían estupendas si no confundiesen a churras y merinas; y lo que es peor, nos están poniendo contra la idea misma de Derecho de Autor, que me parece sagrada.
Y como siempre, lo más grave, por ser subliminal y solapado, es el empleo falaz y torticero del lenguaje. Vamos a poner las cosas en claro desde el comienzo: USTED Y YO NO SOMOS PIRATAS. Vamos a erradicar ese término, que han conseguido que medio en broma medio en serio, todos incorporemos a nuestro modo de hablar. "Ayer estuve pirateando..." Cuando lo que hice fue sacar cuatro fotocopias de un libro de arte para que estudie mi hija, pongo por caso. ¡No las vendí, no hice una edición fraudulenta, no me lucré con ellas! O "voy a piratearme unas canciones..." cuando lo que voy a hacer es ponerlas en un mp3 para escucharlas en el metro, no voy a regrabar discos, ni a ponerme a venderlos en la calle, ni a redistribuirlos lucrándome. Que quede claro, NO ESTAMOS PIRATEANDO SI NO OBTENEMOS BENEFICIOS. Erradiquemos, pues, esa expresión de nuestro lenguaje. Digamos más bien: "He hecho uso de unos derechos que me han cobrado de antemano..." o "He recuperado el dinero que me cobraron a traición..."
Piratear es cobrar un tanto por ciento (que oscila entre el 1% y el 20%, según el aparatito que sea) cada vez que se vende un CD virgen, un teléfono móvil, un mp3, una impresora, un scaner, una fotocopiadora, una tarjeta de memoria, un pincho USB, etc., por si el comprador a lo mejor, es posible, quizá, lo pueda usar para difundir, copiar o bajarse algo que esté sujeto a derechos. Pero aunque sólo lo use para sus documentos privados, sus fotos de familia, sus copias de seguridad en el trabajo, sus proyectos escolares o docentes... también ha pagado ya el canon por adelantado. Eso es piratear, y no lo que hacemos bajando música de internet.
Piratear es cobrar a las bibliotecas (y aqui si que entro de lleno en el tema del Dia del Libro) por cada libro que prestan a sus usuarios. Porque las entidades gestoras no discriminan si el libro que se está prestando es o no generador de derechos. No ponen un propio en cada mostrador de préstamo para verificar si el libro es un clásico de hace 300 años, ni si el autor es extranjero, ni si ha renunciado explícitamente al beneficio de ese canon (muchos lo han hecho). La biblioteca cuantifica globalmente sus préstamos y las entidades gestoras se llevan un porcentaje sin entrar a distinguir lo que se está prestando, todo en el mismo saco.
Ante lo cual como era un dislate impensable que el lector, que ya ha pagado sus impuestos para poder tener una biblioteca pública de satisfaga sus necesidades de instrucción y ocio, volviera a pagar cada vez que sacara un libro en préstamo, se arbitró la feliz solución de que la Administración pagase ese porcentaje en concepto de canon por préstamo. (Detrayéndolo del presupuesto de las bibliotecas, y si no, al tiempo, ya verán ustedes) Con lo que hemos desembocado en la aberrante situación, contraria a cualquier lógica, de que una entidad privada, sin ninguna transparencia, recaude dinero a la Administración (que es pública, o sea, somos todos) en beneficio de unos pocos. La vuelta total del concepto de impuesto, la sinrazón absoluta:
Unos pocos saquean a la comunidad en su propio beneficio, sin que se sepa con qué criterio reparten lo obtenido.
Una vez más, el avance imparable de lo Privado en detrimento de lo Público. Es decir, el expolio de los que menos tienen y peor se pueden defender, en beneficio de los que tienen el poder económico y los medios para incrementarlo.
Para terminar les recomiendo dos lecturas muy interesantes. Una es una intervención de Belén Gopegui en las Jornadas contra el Préstamo de Pago en Bibliotecas, hace dos años:
http://noalprestamodepago.org/2007/02/28/otra-logica/
Otra, al hilo de la mención que hace Vanbrugh sobre la destrucción del espacio de libertad que es hoy por hoy internet, es un escrito ya antiguo, pero francamente profético, que hay que recordar una vez y otra, porque cada vez nos acercamos más a lo que predice. El autor Richard Stalman, lo publicó en 1997, y pone los pelos de punta:
http://www.gnu.org/philosophy/right-to-read.es.html
Para terminar, copio aquí el Manifiesto de la Plataforma contra el Préstamo de pago, que nos han pedido que difundamos:
Con motivo del Día del Libro, la Plataforma contra el Préstamo de Pago en Bibliotecas propone a todos los bibliotecarios que no faciliten el trabajo a la entidad privada de gestión que recoge fondos públicos y, después de quedarse con un buen mordisco, reparte lo que queda, caprichosamente, entre algunos autores.
Esa propuesta se concreta en la siguiente medida: que ningún bibliotecario proporcione los datos de libros adquiridos ni libros prestados. La Plataforma se basa, para pedir esto, en las siguientes razones:
1. Las bibliotecas son los organismos que, con su trabajo diario, mejor defienden los derechos de los autores. Cuidan sus obras, animan a su lectura y pagan los derechos de autor al adquirirlas.
2. No es justo que cientos de trabajadores públicos (los bibliotecarios) dediquen una parte de su jornada laboral a proporcionar unos datos que benefician, sobre todo, a una entidad privada de gestión.
3. En este momento de crisis, en los que ya se han reducido los presupuestos de adquisiciones de algunas bibliotecas españolas, es inadmisible cargarles un nuevo concepto de gasto (¿quizá esa reducción está causada precisamente por el canon?)
Si la entidad de gestión quiere cobrar el canon bibliotecario, que al menos tenga la molestia de recoger ella misma los datos.
La Plataforma contra el Préstamo de Pago en Bibliotecas vuelve a pedir al Ministerio de Cultura, ahora dirigido por una nueva persona, que encabece un proceso de conversaciones con otros ministerios europeos tendentes a conseguir la derogación de la directiva del préstamo de pago. Porque todos sabemos que es una directiva basada en una mentira: que los préstamos bibliotecarios reducen la venta de libros.
Y mientras se trabaja en la derogación de la directiva, si es inevitable cumplirla durante el período intermedio, le pedimos al Ministerio que gestione directamente el canon desde una oficina estatal, para que no se siga dando la inmensa paradoja de que el sector privado –la entidad de derechos de gestión que todos conocemos- esté gravando con un impuesto al sector público.
jueves, 25 de septiembre de 2008
Orgullo profesional
Se puede leer la historia completa aquí
http://www.elpais.com/articulo/portada/joven/hizo/luz/Africa/elpepusoceps/20080914elpepspor_2/Tes/
Pero aparte de la admiración infinita que suscita una inteligencia natural de ese calibre, me gustó fijarme en este párrafo:
"...William Kankwamba no quería destacar. Deseaba hacer algo más útil. Encontró el camino en la biblioteca de la escuela de Kanchocolo, como cuenta él mismo en un libro que está terminando con su experiencia y que se titula El niño que utilizó el viento. Por suerte, el suyo no era uno de tantos colegios cerrados en Malawi por ausencia de profesorado. El sida, por ejemplo, ha matado ya a 80.000 maestros y muchos centros han tenido que cerrar por ello.
La bibliotecaria puso en sus manos algo que cambiaría su vida: un manual práctico que se titulaba Using energy. En él se explicaba el funcionamiento de un invento del que William nunca había oído hablar: los molinos de viento..."
Ustedes me van a perdonar que arrime el ascua de modo descarado a mi terreno, pero qué quieren, me emocionó pensar que había sido en una biblioteca, y de manos de una bibliotecaria, donde encontró la inspiración este genio. Cosas así hacen que una se sienta orgullosa de su profesión, cuando en el día a día, muchas veces sentimos que nuestro trabajo no vale para gran cosa, y que la inmensa mayoría nos considera bastante superfluos. Con uno que haya así de vez en cuando, nos sentiremos plenamente recompensados.
lunes, 30 de abril de 2007
¿Te sobran algunos libros?

martes, 24 de abril de 2007
Día del Libro
Un gran abrazo humano rodea la Biblioteca Nacional en Madrid
22-04-2007 ALEJANDRO SÁNCHEZ
Bibliotecarios, escritores, libreros, editores, usuarios y lectores de diversas provincias de España se han congregado en la mañana del domingo en la puerta de la Biblioteca Nacional para protestar contra el pago de un canon por el préstamo de libros en Bibliotecas.![]()
En un principio, el pago por préstamo no lo realizarán los usuarios cuando se lleven un libro a casa. Lo pagará la biblioteca con sus fondos. Esto significa, según La Plataforma Contra el Préstamo de Pago en Bibliotecas, que cada centro tendrá menos presupuesto para poder adquirir nuevas obras y para mejorar el servicio que se presta al usuario.
Al final del acto, el escritor Ricardo Gómez ha leído un manifiesto escrito por José Luís Sampedro y firmado por más de 400 autores. El discurso dice que la norma coloca a las bibliotecas públicas, todavía más, en una situación de debilidad.
Además del abrazo simbólico a la Biblioteca Nacional se ha iniciado la recogida de firmas para solicitar, ante el Tribunal Europeo, la retirada de la directiva. Se pretende recoger un millón de firmas entre todos los países europeos en un periodo máximo de un año.Durante esta concentración de amantes de los libros se leyó este comunicado de José Luis Sampedro:
Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus “clientes” éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May.
Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y veces también ellas quedaban prendadas. Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos.
Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y
angustias tanto de familiares como de los propios enfermos fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros
en reconocimiento a su labor en favor del libro.Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir –eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo. Me quedo confuso y no entiendo nada.
En la vida corriente el que paga una suma es porque:
a) obtiene algo a cambio
b) es objeto de una sanción.
Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?
Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación? ¿Acaso dejaron de cobrar por el libro vendido? ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas? ¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos?
Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil.
Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra. Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!
José Luis Sampedro
viernes, 9 de marzo de 2007
Una biblioteca emocionante
Biblioteca Infantil de Birkenau:
En 1943 los nazis crearon en el bosque de Birkenau una extensión del campo de Auschwitz, donde se construyó un barracón separado, el número 31, preparado para acoger niños. El número 31 albergó a quinientos niños y a varios prisioneros adultos y, "a pesar de la estrecha vigilancia a que estaba sometido, contó, contra todo pronóstico, con una biblioteca infantil clandestina. Era minúscula: consistía en ocho libros, entre ellos Breve Historia del Mundo de H. G. Wells, un libro de texto ruso y otro de geometría analítica. Al final de cada día, los libros, junto con otros tesoros, tales como medicinas o algunos alimentos, se encomendaban a una de las niñas de más edad, cuya tarea consistía en ocultarlos cada noche en un lugar diferente"
A estos ejemplares se unían los que no existían físicamente, pero dirculaban de forma oral. Los adultos, siempre que podían, recitaban a los niños fragmentos de algún libro aprendido de memoria.
(el entrecomillado es cita del libro: "La biblioteca de noche" de Alberto Manguel, Alianza ed.)
miércoles, 21 de febrero de 2007
No al cobro por préstamo en Bibliotecas

Hoy dejo a un lado mis reflexiones personales (aunque estoy sobre ascuas: mañana me voy a Londres a ver a mis niñas) porque un asunto de interés general me parece que necesita toda la publicidad que se le pueda dar. Copio a continuación la carta de Blanca Calvo sobre la obligación que nos quieren imponer de cobrar por los préstamos de libros en las Bibliotecas Públicas.
Queridos amigos y compañeros todos:
En estos días están ocurriendo cosas muy importantes en relación con nuestro trabajo. Yo soy bibliotecaria desde 1972 y creo que no había ocurrido nada tan fundamental en todo este largo tiempo.
Se está viendo en el Congreso de los Diputados un proyecto de Ley que puede obligar a pagar a las bibliotecas por los préstamos que hacen. Se está viendo en el Congreso, por tanto, un proyecto de Ley que pone en cuestión el carácter mismo de la biblioteca pública. No podemos permanecer impasibles.
Ante la Comisión de Cultura del Congreso están pasando personas y colectivos para orientar a los diputados sobre el sentido que tienen que darle a esta Ley. Pero hay un colectivo que no va a estar presente, el colectivo más importante: los usuarios. Nosotros, los bibliotecarios, debemos facilitar esa presencia, porque estamos acostumbrados a escuchar a los usuarios y a satisfacer sus demandas.
El lunes apareció un mensaje en esta lista, firmado por la Plataforma Bibliotecaria contra el préstamo de pago, en el que se propone un mecanismo para dar la palabra a los usuarios. Dice, textualmente, lo siguiente:
"La Plataforma contra el préstamo de pago ha preparado un díptico para ponerlo a disposición de las bibliotecas, de manera que éstas puedan informar a sus usuarios sobre la situación. También ha confeccionado unas postales con las que los usuarios podrán escribir fácilmente a los grupos parlamentarios para solicitarles que no se incorpore el canon a la lectura en nuestro país. Las postales y el díptico se pueden conseguir en papel, pidiéndolas a la dirección electrónica Asuntos-generales@noalprestamodepago.org, pero también se pueden bajar desde: www.noalprestamodepago.org. (pinchando en la opción “Descarga de archivos). Podéis solicitar todas las postales y dípticos que necesitéis para colocarlas bien visibles en vuestras bibliotecas".
¿Nos animamos a dar la voz a las personas que dan verdadero sentido a nuestra profesión? ¿Paramos un momentito nuestras tareas diarias para informarles de la gravedad del momento? Espero que sí. O reaccionamos ahora o deberemos callar para siempre.
Blanca Calvo

