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martes, 2 de diciembre de 2008

Gervasio Sánchez, Premio Ortega y Gasset de fotografía 2008

Discurso pronunciado por Gervasio Sánchez, periodista y fotógrafo, durante la entrega de los Premios Ortega y Gasset, el 7 de mayo de 2008.

En el acto estaban presentes la Vicepresidenta del Gobierno, varios ministros, ex ministros del Partido Popular, la Presidenta de la Comunidad de Madrid, el Alcalde de Madrid, el Presidente del Senado y centenares de personas.

"Sofia y Alia" (c) Gervasio Sánchez


Estimados miembros del jurado, señoras y señores:

Es para mí un gran honor recibir el Premio Ortega y Gasset de Fotografía convocado por El País, diario donde publiqué mis fotos iniciáticas de América Latina en la década de los ochenta y mis mejores trabajos realizados en diferentes conflictos del mundo durante la década de los noventa, muy especialmente las fotografías que tomé durante el cerco de Sarajevo.
….
Quiero dar las gracias a los responsables de Heraldo de Aragón, del Magazine de La Vanguardia y la Cadena Ser por respetar siempre mi trabajo como periodista y permitir que los protagonistas de mis historias, tantas veces seres humanos extraviados en los desaguaderos de la historia, tengan un espacio donde llorar y gritar.

No quiero olvidar a las organizaciones humanitarias Intermon Oxfam, Manos Unidas y Médicos Sin Fronteras, la compañía DKV SEGUROS y a mi editor Leopoldo Blume por apoyarme sin fisuras en los últimos doce años y permitir que el proyecto Vidas Minadas al que pertenece la fotografía premiada tenga vida propia y un largo recorrido que puede durar décadas.

Señoras y señores, aunque sólo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedo decir que como Martín Luther King, el gran soñador afroamericano asesinado hace 40 años, también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas antipersonas: la mozambiqueña Sofía Elface Fumo, a la que ustedes han conocido junto a su hija Alia en la imagen premiada, que concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha por la supervivencia y la dignidad de las víctimas, el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana Mónica Paola Ojeda, que se quedó ciega tras ser víctima de una explosión a los ocho años.

Sí, son mis cuatro hijos adoptivos a los que he visto al borde de la muerte, he visto llorar, gritar de dolor, crecer, enamorarse, tener hijos, llegar a la universidad.

Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad.

Es verdad que la guerra funde nuestras mentes y nos roba los sueños, como se dice en la película “Cuentos de la luna pálida” de Kenji Mizoguchi.

Es verdad que las armas que circulan por los campos de batalla suelen fabricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran exportador de minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la ayuda a las víctimas de la minas y al desminado.

Es verdad que todos los gobiernos españoles desde el inicio de la transición encabezados por los presidentes Adolfo Suárez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luís Rodríguez Zapatero permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas.

Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabriquemos cuatro tipos distintos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas.

Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo y que me avergüenzo de mis representantes políticos.

Pero como Martín Luther King me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra, y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte.

Muchas gracias.

Gervasio Sánchez



Enlaces relacionados

http://www.manosunidas.org/noticias/premio_gervasio_ortega_gasset.htm

http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=399657

http://www.soitu.es/soitu/2008/04/04/info/1207335608_064365.html

jueves, 6 de noviembre de 2008

Rita Levi-Montalcini, otra vez


(ver su biografía pinchando en la foto)

Vuelvo a traer a mis cigarrales a uno de los personajes del S. XX que más admiración me producen: la neurobióloga italiana Rita Levi-Montalcini. Copio de la nota publicada por la propia Universidad Complutense:

"La neuróloga italiana Rita Levi-Montalcini (Turín, 1909), Premio Nobel de Medicina 1986 y senadora vitalicia de la República Italiana, ha sido investida doctora honoris causa por la Universidad Complutense en un solemne acto académico presidido por el rector Carlos Berzosa en el Paraninfo de San Bernardo. El catedrático de Fisiología Francisco Mora Teruel pronunció la laudatio.

Rita Levi-Montalcini había preparado un discurso de seis páginas, pero lo utilizó únicamente como guión e improvisó una intervención espléndida. Su discurso fue extenso, apasionado y emocionante, lleno de viveza y energía. En pocas ocasiones ha habido unos aplausos tan prolongados en el Paraninfo de San Bernardo.


Bajo estas líneas se incluye un enlace a las palabras inicialmente previstas por la doctora Levi-Montalcini, porque todo cuanto en ellas se dice quedó reflejado en su magnífica intervención final.
Palabras de Rita Levi-Montalcini"


El discurso se puede leer entero en el enlace anterior, pero yo me he quedado especialmente enganchada en algunas frases que os entresaco. Al leerlas recordad que son las palabras de una mujer que cumplirá 100 años el próximo mes de abril. (los subrayados son míos):


Mi infancia y mi adolescencia se desarrollaron en una ambiente lleno de afecto, dominado por la fuerte personalidad de mi padre que nos quería con ternura pero que exigía una obediencia incondicional. Su voluntad era ley, y mis hermanas y yo debíamos someternos a una rígida educación victoriana que quería evitar conflictos entre el rol de futuras esposas y madres y las exigencias de una posible carrera profesional. Por este motivo mi padre había decidido que ninguna de las tres nos matriculáramos en la Universidad. Fue ese el único momento de mi vida en el que ser mujer me pareció una desagradable realidad. La decisión de matricularme en la Facultad de Medicina estuvo determinada por la muerte, a causa de un cáncer, de mi niñera a la que estaba muy unida. Mi elección fue inicialmente rechazada por mi padre que sin embargo, decidió que si esa era mi verdadero deseo no me impediría realizarlo, aunque no lo aprobara en absoluto.

......

Mis reflexiones respecto de la orientación que debía dar a mi futuro profesional, fueron interrumpidas el 4 de julio de 1938 con la promulgación del manifiesto racial que excluía a los ciudadanos no arios del ejercicio de la carrera académica así como del de cualquier libre profesión.

En la primavera de 1939 acepté la invitación que me llegaba desde un instituto neurológico de Bruselas y me desplacé a esa ciudad en la que viví hasta diciembre de ese mismo año, cuando se consideraba ya inminente la invasión de Bélgica por parte de las tropas alemanas. En aquel periodo tan dramático y lleno de peligros, no queriendo permanecer alejada e mi familia, volví a Turín. Ante la imposibilidad de frecuentar los institutos universitarios decidí montar un pequeño laboratorio de neuroembriología experimental en mi propia casa, más concretamente en mi habitación.

......

Los resultados de estos estudios no fueron publicados por las revistas científicas italianas a causa de las leyes raciales y eso fue una suerte ya que, a la larga, evitó que cayeran en el olvido. Fueron en cambio publicados en una conocida revista científica belga.

En junio de 1940, con la declaración de guerra, comenzaron los bombardeos sobre las ciudades italianas. Siguió la evacuación masiva de las más castigadas, y entre ellas Turín, gran centro industrial. Junto a mi madre, mi hermano y mi hermana (mi padre había fallecido en 1932), nos trasladamos a una colina en la zona de Asti donde yo continué mis investigaciones en otro laboratorio casero, esta vez colocado en la cocina y, entre dificultades de todo tipo, así seguí hasta septiembre de 1943.

.....

En mayo de 1991 en ocasión del Doctorado Honoris Causa que me fue concedido por la Universidad de Trieste, propuse la idea de elaborar una Magna Carta de los Deberes. Tal proyecto fue acogido favorablemente por el Rector y el cuerpo académico. En diciembre de 1992 un primer congreso de científicos reunidos en Trieste y provenientes de distintas universidades europeas y americanas, elaboró un primer esbozo de esta Carta de los Deberes Humanos.

Tal Carta, respaldada por el gobierno italiano y aprobada por la ONU, no pretende sustituir a la de los Derechos del Hombre de 1948, ni otras ya aprobadas en diversas sedes, sino que se propone afrontar con la mayor urgencia los peligros que amenazan al globo, a la biosfera y a la supervivencia de millones de especies puestas en peligro por la intervención del hombre. Su espíritu se inspira en el que Albert Einstein nos dejó como herencia: “Debemos pensar de forma distinta si queremos que la humanidad se salve. Hacemos un llamamiento como seres humanos a otros seres humanos: recordad vuestra humanidad y olvidad el resto”.

Es urgente hacer un gran esfuerzo de solidaridad y colaboración internacional. Es necesaria una acción común para la salvación del planeta en el contexto mundial de interconexión entre pueblos y continentes que, en los comienzos del tercer milenio impone una nueva normativa en las relaciones civiles.

Por lo tanto hay que considerar como una obligación moral de todos nosotros, tanto como seres humanos y más aún como científicos y educadores, asumir este deber, incluso a costa de tenernos que enfrentar con intereses contrarios, dictados por los tradicionales grupos de influencia vinculados con el poder.

.....

Además de a la actividad científica, a la que aún me dedico, ocupo el resto de mi tiempo en atender a problemas ético-sociales. No habiendo podido realizar, en mi juventud, mi sueño de viajar por el Continente africano, junto al Dr. Schweitzer, para curar a los leprosos, en el año 2000 decidí afrontar una cuestión enormemente problemática: la de la instrucción de las mujeres africanas.

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En los últimos siete años, la Fundación Rita Levi-Montalcini Onlus, creada por mí, junto con mi hermana gemela Paola en 1992, ha concedido unas 6000 ayudas económicas para la instrucción de niñas y mujeres jóvenes seleccionadas por organizaciones religiosas y laicas que trabajan en las comunidades locales de África.

La actividad de organizaciones como la Fundación, ha demostrado que la educación tiene una proyección de enorme relieve no solo a nivel local, sino en beneficio de la región entera. De hecho:

-Ha reducido significativamente la tasa de mortalidad infantil
-Ha puesto a disposición de las infraestructuras hospitalarias personal paramédico y médico cualificado
-Ha impulsado la formación de micro-empresarias gracias al sistema de micro-créditos y micro-empresas
-Ha abierto de forma incisiva, el acceso de las mujeres al campo político

En la realidad socio económica de este comienzo de siglo, la educación representa la llave de acceso a la vida social en todos sus sectores.

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Al comienzo del tercer milenio los exploradores de la mente se imponen como finalidad explorar las zonas todavía incógnitas de la más fascinante y misteriosa de entre todas las galaxias: la galaxia mente.

En este último tramo de mi recorrido, mi dedicación a los problemas sociales, a los que no pude entregarme durante los años de mi actividad científica más intensa, representa un cada vez más creciente compromiso por mi parte.

........

También mi relación con los jóvenes, iniciada durante el periodo docente en la Washington University, se ha intensificado al no estar determinada por exigencias didácticas, sino motivada por la esperanza de poder infundirles la confianza en una actitud serena y optimista. Este es un talismán de enorme valor que hace aceptables todos los acontecimientos de la vida cotidiana, y particularmente los más difíciles.

La vida no debe ser vivida sin compromiso. El Homo Sapiens se ha distinguido de todas las demás especies, desde los tiempos más remotos, por la manera en la que ha hecho frente a los formidables peligros que ponían en riesgo su propia existencia. Los que los jóvenes de hoy deben superar son de bien distinta naturaleza: no son ni la intemperie, ni el acecho de los depredadores, sino problemas de enorme relevancia y compleja solución, como es el de su integración en una sociedad siempre en caótico y acelerado desarrollo.

La conciencia que cada uno debería tener es que la vida es una experiencia que debe vivirse profundamente, y que hay que saber extraer de esta experiencia los elementos positivos que encierra.

El compromiso, la confianza en si mismo, la serenidad y el valor son el estímulo más potente para superar dificultades de toda índole, presentes, en general, en todo recorrido humano.

(Con este post celebro que estos Cigarrales cumplen hoy dos años. ¡ojalá llegaran a los 99, como nuestra invitada!)

lunes, 29 de septiembre de 2008

Algo mas que un mito del cine

No fue sólo uno de los hombres mas guapos que hemos visto en el cine, sino un excelente actor tanto de comedia como de drama. Y además, como todos sabemos, una de las pocas estrellas de Hollywood que supo tener una vida familiar estable y poco aireada, sin pasar por la habitual rueda de divorcios mas o menos escandalosos. En fin, con él desaparece una de las estrellas al antiguo estilo, cuyo nombre era siempre garantía de algo digno de verse. Descanse en paz.

El mejor homenaje, recordarle como era en algunas de sus mejores imágenes (¿tuvo alguna mala?)



























jueves, 25 de septiembre de 2008

Orgullo profesional

En un suplemento dominical de días pasados se cuenta la hazaña de un muchacho africano, de Malawi, que ha conseguido crear un generador de electricidad siguiendo las instrucciones de un manual en inglés, que iba descifrando con ayuda de un diccionario. Impresionante. Porque el generador funciona y está proporcionando electricidad a sus vecinos. Con un molino de viento, fabricado a partir de una rueda vieja de bicicleta. Formidable.

Se puede leer la historia completa aquí
http://www.elpais.com/articulo/portada/joven/hizo/luz/Africa/elpepusoceps/20080914elpepspor_2/Tes/

Pero aparte de la admiración infinita que suscita una inteligencia natural de ese calibre, me gustó fijarme en este párrafo:

"...William Kankwamba no quería destacar. Deseaba hacer algo más útil. Encontró el camino en la biblioteca de la escuela de Kanchocolo, como cuenta él mismo en un libro que está terminando con su experiencia y que se titula El niño que utilizó el viento. Por suerte, el suyo no era uno de tantos colegios cerrados en Malawi por ausencia de profesorado. El sida, por ejemplo, ha matado ya a 80.000 maestros y muchos centros han tenido que cerrar por ello.
La bibliotecaria puso en sus manos algo que cambiaría su vida: un manual práctico que se titulaba Using energy. En él se explicaba el funcionamiento de un invento del que William nunca había oído hablar: los molinos de viento..."


Ustedes me van a perdonar que arrime el ascua de modo descarado a mi terreno, pero qué quieren, me emocionó pensar que había sido en una biblioteca, y de manos de una bibliotecaria, donde encontró la inspiración este genio. Cosas así hacen que una se sienta orgullosa de su profesión, cuando en el día a día, muchas veces sentimos que nuestro trabajo no vale para gran cosa, y que la inmensa mayoría nos considera bastante superfluos. Con uno que haya así de vez en cuando, nos sentiremos plenamente recompensados.

jueves, 11 de septiembre de 2008

De nuevo 11 de septiembre



Aunque acontecimientos posteriores vinieron a cambiar el significado del 11-S en la memoria popular, para mi el 11 de septiembre sigue siendo el Aniversario del Derrocamiento de Allende, y no puedo dejar de recordarlo. Sin que eso signifique en absoluto que olvide a las víctimas del atentado de las Torres Gemelas

Pero ha querido la casualidad que éste fuera el día en que mi blog ha sido distinguido con la designación "Blog del día" en este blog



Blog nombrado Blog del Día el 11/09/08



Por lo que doy las gracias a Rafael López por la distinción y os lo dedico a todos vosotros, los que tenéis el agrado y la perseverancia de entrar a visitarme de vez en cuando, y me dejais vuestros comentarios. Gracias a todos

viernes, 9 de mayo de 2008

Antonio Muñoz Molina y las Bibliotecas Públicas

Ultimamente no hago más que copiar y pegar, pero es que me ha llegado un artículo tan bonito de Antonio Muñoz Molina sobre las bibliotecas, que no tengo más remedio que reproducirlo aquí, por si a alguien (como yo misma) se le pasó leerlo en el periódico hace pocos días.





De una biblioteca a otra

ANTONIO MUÑOZ MOLINA 03/05/2008

Una biblioteca pública no es sólo un lugar para el conocimiento y el disfrute de los libros: también es uno de los espacios cardinales de la ciudadanía. Es en la biblioteca pública donde el libro manifiesta con plenitud su capacidad de multiplicarse en tantas voces como lectores tengan sus páginas; donde se ve más claro que escribir y leer, dos actos solitarios, lo incluyen a uno sin embargo en una fraternidad que se basa en lo más verdadero y lo más íntimo que hay en cada uno de nosotros y que no tiene límites en el espacio ni en el tiempo. La lectura, los libros, empezaron siendo privilegio de unos pocos, herramientas de poder y de control de las conciencias. La imprenta, al permitir de pronto la multiplicación casi ilimitada de lo que antes era único y difícil de copiar, hizo estallar desde dentro la ciudadela hermética de las palabras escritas, alentando una revolución que empezó por reconocer en cada uno el derecho soberano a leer la Biblia en su propia lengua y en la intimidad de su casa, sin la mediación autoritaria de una jerarquía. Gentes que leían libros albergaron ideas inusitadas: que el mérito y el talento personal y no el origen distinguían a los seres humanos; que todos por igual tenían derecho a la instrucción, a la libertad y a la justicia.

La escuela pública, la biblioteca pública, son el resultado de esas ideas emancipadoras: también son su fundamento. Con egoísmo legítimo uno compra un libro, lo lee, lo lleva consigo, lo guarda en su casa, vuelve a leerlo al cabo de un tiempo o ya no lo abre nunca. En la biblioteca pública el mismo libro revive una y otra vez con cada uno de los lectores que lo han elegido, multiplicado tan milagrosamente como los panes y los peces del evangelio: un alimento que nutre y sin embargo no se consume; que forma parte de una vida y luego de otra y siendo el mismo palabra por palabra cambia en la imaginación de cada lector.


En la librería no todos somos iguales; en la biblioteca universitaria el grado de educación y la tarjeta de identidad académica establecen graves limitaciones de acceso; sólo en la biblioteca pública la igualdad en el derecho a los libros se corresponde con la profunda democracia de la literatura, que sólo exige a quien se acerca a ella que sepa leer y sea capaz de prestar una atención intensa a las palabras escritas. En el reino de la literatura no hay privilegios de nacimiento ni
acreditaciones oficiales, ni jerarquías de ninguna clase ante las que haya que bajar la cabeza: nadie tiene la obligación de leer una determinada obra maestra; y no hay libro tan difícil que pueda ser inaccesible para un lector con vocación y constancia. Pomposos catedráticos resultan ser lectores ineptos: cualquier persona con sentido común es capaz de degustar las más delgadas sutilezas de un libro. En el cuarto de trabajo o de estudio con frecuencia uno está demasiado solo: en la biblioteca pública se disfruta un equilibrio perfecto entre el ensimismamiento y la compañía, entre la quietud necesaria para la lectura y la grata conciencia de la vida real que sigue sucediendo a nuestro alrededor.


Los barrios de Nueva York están punteados de sucursales de la gran Biblioteca Pública de la Quinta Avenida. El edificio central tiene una escala imponente: los mármoles, la escalinata, las columnas, los dos grandes leones benévolos. Las bibliotecas de barrio son mucho más modestas en apariencia, pero no esconden menos tesoros, y son igual de acogedoras. La que yo visito casi cada mañana está en una zona de pequeños negocios puertorriqueños, de peluquerías rancias de caballeros, de puestos de frutas del Caribe, de casas de comidas baratas que tienen nombres como La Caridad o La Flor de Mayo. El trámite para hacerse socio dura unos cinco minutos y es gratis. Con su tarjeta uno puede solicitar cualquier libro, disco o película y en unos pocos días le avisarán de que puede ir a recogerlo. Pero para entrar en la biblioteca y pasarse en ella las horas no hace falta ni siquiera una acreditación, en una ciudad donde hay tantas barreras de seguridad que puede ser tan inhóspita para el que no tiene dinero. A mi alrededor, en las otras mesas de la biblioteca, hay universitarios obsesivos que han venido a estudiar y jubilados que leen tranquilamente el periódico, un chico que mueve la cabeza y los hombros al ritmo de la música que escucha en el iPod mientras sonríe para sí leyendo una novela gráfica, una muchacha asiática sumergida en una biografía de Virginia Woolf, una abuela a la que una empleada le enseña con ilimitada paciencia cómo acceder a su cuenta de correo electrónico en la fila de ordenadores de la sala, una mujer demente que se ha sentado cerca de mí dejando caer sobre la mesa, como si fuera una lápida, un diccionario enorme de psiquiatría.


Yo leo, trabajo, miro el correo, escribo alguna postal, gustosamente solo y a la vez acompañado, mecido por el rumor cauteloso de la gente. Vengo a trabajar en una biblioteca pública y me acuerdo siempre de la primera que conocí, en la que empecé a educarme, tan lejos ahora y tan presente en la memoria, la biblioteca municipal de Úbeda, que descubrí cuando tenía unos doce años. La mirada infantil, como la poesía épica, agranda los lugares, magnifica las cosas: yo nunca había visto salas tan grandes, estanterías llenas de libros que llegaban a los techos, sumergidas parcialmente en una penumbra en la que brillaban con intensidad misteriosa las lámparas bajas sobre las mesas de lectura. En cualquier otro lugar mis deseos y mis aficiones estaban limitados por la falta de dinero: en la biblioteca yo era un potentado. Fuera de allí las cosas pertenecían a alguien, casi siempre a otro: en la biblioteca eran mías y a la vez de todos. No existe mejor escuela de ciudadanía.

Sin aquella biblioteca hoy yo no estaría en ésta. Y como ahora las palabras pueden viajar tan instantáneamente como vuelven a la conciencia las imágenes del pasado remoto, cuando abro el portátil para mirar el correo encuentro un manifiesto en defensa de la biblioteca municipal de Úbeda, dañada por el abandono, por esa idea festera y despilfarradora que tiene cualquier política cultural en España, donde no hay límite para el gasto público a condición de que éste sea superfluo. Cualquier municipio español gasta millones en contratar artistas de moda o alentar paletadas vernáculas: pero en una pequeña biblioteca no hay dinero para comprar libros, y si lo hubiera no quedaría espacio donde mostrarlos; cada vez existirá menos la posibilidad de que alguien encuentre en ella el refugio y la iluminación de los libros; de que un niño fantasioso entre en la biblioteca pública como Simbad en la gruta del tesoro. Pongo mi firma al pie de ese manifiesto de ciudadanos ilustrados y por
un momento la lejanía no existe y la mesa de lectura en la que estoy sentado pertenece a aquella biblioteca que no he pisado en tantos años. -

jueves, 17 de abril de 2008

Stuart Mill y los ingleses

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En su "Autobiografía" John Stuart Mill relata cómo el hecho de vivir un año en Francia le hizo ver a sus compatriotas de esta manera, por comparación con los habitantes del continente:

"Yo tenía idea de hasta qué punto en la generalidad de los ingleses la falta de interés por lo objetivo, salvo excepciones o casos concretos, y el hábito de no hablar a los demás, ni aun a sí mismos, de aquello en que tienen interés, dan por resultado que tanto sus sentimientos como sus facultades intelectuales queden sin desarrollar, o se desarrollen únicamente en una sola dirección y muy limitada, reduciéndolos, en cuanto seres espirituales a una especie de existencia negativa. No he percibido todo esto hasta mucho después; pero entonces ya aprecié el contraste entre aquella franca sociabilidad y aquella amabilidad (la de los franceses) y el modo de vivir inglés, en que cada cual obra como si todos los demás - con pocas o ninguna excepción - fueran un enemigo o un estorbo"

(Esto es objetividad y lo demás tonterías. Y que conste que me encantó Londres.)




domingo, 13 de enero de 2008

Angel González

Ha muerto Angel González, poeta.
Como homenaje, copio aquí uno de sus versos


Cumpleaños de amor

¿Cómo seré yo
cuando no sea yo?
Cuando el tiempo
haya modificado mi estructura,
y mi cuerpo sea otro,
otra mi sangre,
otros mis ojos y otros mis cabellos.
Pensaré en ti, tal vez.
Seguramente,
mis sucesivos cuerpos
-prolongándome, vivo, hacia la
muerte-
se pasarán de mano en mano,
de corazón en corazón,
de carne a carne,
el elemento misterioso
que determina mi tristeza
cuando te vas,
que me impulsa a buscarte ciegamente,
que me lleva a tu lado sin remedio:
lo que la gente llama amor, en suma.
Y los ojos
-que importa que no sean estos ojos-
te seguirán a donde vayas, fieles.


martes, 11 de septiembre de 2007

El otro 11-S

No olvidemos que en otro 11 de septiembre, en 1973, también ocurrieron hechos muy tristes, que costaron miles de vidas, bastantes mas que en la terrible destrucción del World Trade Center.
Simplemente, que no les olvidemos


Salvador Allende, Presidente de Chile


"...Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor. "


Se puede leer y escuchar el discurso completo en:

http://www.ciudadseva.com/textos/otros/ultimodi.htm

martes, 29 de mayo de 2007

Leonardo Boff

Leonardo Boff

"Hoy nos encontramos en una nueva fase de la humanidad. Todos estamos regresando a nuestra casa común, la Tierra: los pueblos, las sociedades, las culturas y las religiones. Intercambiando experiencias y valores, todos nos enriquecemos y nos completamos mutuamente. (…)

(...) Vamos a reír, a llorar y a aprender. Aprender especialmente cómo casar Cielo y Tierra, es decir, cómo combinar lo cotidiano con lo sorprendente, la inmanencia opaca de los días con la trascendencia radiante del espíritu, la vida en plena libertad con la muerte simbolizada como un unirse a los antepasados, la felicidad discreta de este mundo con la gran promesa de la eternidad. Y al final habremos descubierto mil razones para vivir más y mejor, todos juntos, como una gran familia, en la misma Aldea Común, bella y generosa, el planeta Tierra."

Casamento entre o céu e a terra. Salamandra, Rio de Janeiro, 2001.pg09

viernes, 11 de mayo de 2007

Mi abuelo Francisco


Este señor de bigote con guías rizadas es mi abuelo paterno, D. Francisco Carrascón Aguado, del cual ya se puede leer la reseña biográfica en la Wikipedia (Gracias a los desvelos de mi hermano Ricardo).

Yo, con mis humildes gorgoritos coriles, intento mantener las tradiciones musicales familiares, aunque se que nunca estaré a la altura de tan ilustre antepasado.

jueves, 26 de abril de 2007

Una mujer extraordinaria

Una amiga me remite este documento que no puedo dejar de compartir: se trata de una entrevista con la neuróloga italiana Rita Levi Montalcini. Aunque se publicó hace ya tiempo, creo que el mensaje sigue siendo tan interesante o mas, a medida que se acerca la fecha en que la protagonista cumplirá los 100 años:





- ¿Cómo celebrará sus 100 años?

- Ah, no sé si viviré, y además no me placen las celebraciones. ¡Lo que me interesa y me da placer es lo que hago cada día!

- ¿Y qué hace?

- Trabajo para becar a niñas africanas para que estudien y prosperen ellas y sus países. Y sigo investigando, sigo pensando...

- No se jubila.

- ¡Jamás! ¡La jubilación está destruyendo cerebros! Mucha gente se jubila, y se abandona... Y eso mata su cerebro. Y enferma.

- ¿Y cómo anda su cerebro?

- ¡Igual que a mis 20 años! No noto diferencia en ilusiones ni en capacidad. Mañana vuelo a un congreso médico...

- Pero algún límite genético habrá...

- No. Mi cerebro pronto tendrá un siglo..., pero no conoce la senilidad. El cuerpo se me arruga, es inevitable, ¡pero no el cerebro!

- ¿Cómo lo hace?

- Gozamos de gran plasticidad neuronal: aunque mueran neuronas, las restantes se reorganizan para mantener las mismas funciones, ¡pero para ello conviene estimularlas!

- Ayúdeme a hacerlo.

- Mantén tu cerebro ilusionado, activo, hazlo funcionar, y nunca se degenerará.

- ¿Y viviré más años?

- Vivirá mejor los años que viva, que eso es lo interesante. La clave es mantener curiosidades, empeños, tener pasiones...

- La suya fue la investigación científica...

- Sí, y sigue siéndolo.

- Descubrió cómo crecen y se renuevan las células del sistema nervioso...

- Sí, en 1942: lo llamé nerve growth factor (NGF, factor de crecimiento nervioso), y durante casi medio siglo estuvo en entredicho, ¡hasta que se reconoció su validez y en 1986 me dieron por ello el premio Nobel!

- ¿Cómo fue que una chica italiana de los años veinte se convirtió en neurocientífica?

- Desde niña tuve el empeño de estudiar. Mi padre quería casarme bien, que fuese buena esposa, buena madre... Y yo me negué. Me planté y le confesé que quería estudiar...

- Qué disgusto para papá, ¿no?

- Sí. Pero es que yo no tenía una infancia feliz: me sentía patito feo, tonta y poca cosa... Mis hermanos mayores eran muy brillantes, y yo me sentía tan inferior...

- Veo que convirtió eso en un estímulo...

- Me estimuló también el ejemplo del médico Albert Schweitzer, que estaba en África para paliar la lepra. Deseé ayudar a los que sufren, ¡ése era mi gran sueño...!

- Y lo ha hecho..., con su ciencia.

- Y, hoy, ayudando a niñas de África para que estudien. Luchemos contra la enfermedad, sí, ¡pero todo mejorará si acaba la opresión de la mujer en esos países islamistas...!

- La religión ¿frena el desarrollo cognitivo?

- Si la religión margina a la mujer frente al hombre, la aparta del desarrollo cognitivo.

- ¿Existen diferencias entre el cerebro del hombre y el de la mujer?

- Sólo en las funciones cerebrales relacionadas con las emociones, vinculadas al sistema endocrino. Pero en cuanto a las funciones cognitivas, no hay diferencia alguna.

- ¿Por qué todavía hay pocas científicas?

- ¡No es así! ¡Muchos hallazgos científicos atribuidos a hombres los hicieron en verdad sus hermanas, esposas e hijas!

- ¿De veras?

- No se admitía la inteligencia femenina, y la dejaban en la sombra. Hoy, felizmente, hay más mujeres que hombres en la investigación científica: ¡las herederas de Hipatia!

- La sabia alejandrina del siglo IV...

- Ya no acabaremos asesinadas en la calle por monjes cristianos misóginos, como ella. Desde luego, el mundo ha mejorado algo...

- Nadie ha intentado asesinarla a usted...

- Durante el fascismo, Mussolini quiso imitar a Hitler en la persecución de judíos..., y tuve que ocultarme por un tiempo. Pero no dejé de investigar: monté mi laboratorio en mi dormitorio... ¡y descubrí la apoptosis, que es la muerte programada de las células!

- ¿Por qué hay tan alto porcentaje de judíos entre científicos e intelectuales?

- La exclusión fomentó entre los judíos los trabajos intelectivos: pueden prohibírtelo todo, ¡pero no que pienses! Y es cierto que hay muchos judíos entre los premios Nobel...

- ¿Cómo se explica usted la locura nazi?

- Hitler y Mussolini supieron hablar a las masas, en las que siempre predomina el cerebro emocional sobre el neocortical, el intelectual. ¡Manejaron emociones, no razones!

- ¿Sucede eso ahora?

- ¿Por qué cree que en muchas escuelas de Estados Unidos se enseña el creacionismo en vez del evolucionismo?

- ¿La ideología es emoción, es sinrazón?

- La razón es hija de la imperfección. En los invertebrados todo está programado: son perfectos. ¡Nosotros, no! Y, al ser imperfectos, hemos recurrido a la razón, a los valores éticos, ¡discernir entre bien y mal es el más alto grado de la evolución darwiniana!

- ¿Nunca se ha casado, no ha tenido hijos?

- No. Entré en la jungla del sistema nervioso ¡y quedé tan fascinada por su belleza que decidí dedicarle todo mi tiempo, mi vida!

- ¿Lograremos un día curar el alzheimer, el parkinson, la demencia senil...?

- Curar... Lo que lograremos será frenar, retrasar, minimizar todas esas enfermedades.

- ¿Cuál es hoy su gran sueño?

- Que un día logremos utilizar al máximo la capacidad cognitiva de nuestros cerebros.-

¿Cuándo dejó de sentirse patito feo?

- ¡Aún sigo consciente de mis limitaciones!

- ¿Qué ha sido lo mejor de su vida?

- Ayudar a los demás.

- ¿Qué haría hoy si tuviese 20 años?

- ¡Pero si estoy haciéndolo!

Realizada por el periodista Victor M. Amela para el periódico La Vanguardia, de Barcelona, el 22 de diciembre de 2005.

Su autobiografía en

Rita Levi Montalcini, "Elogio de la imperfección", Ediciones B, Colección De viva voz, Barcelona, junio 1999


mas información en:

http://es.wikipedia.org/wiki/Rita_Levi-Montalcini

http://www.ddooss.org/articulos/entrevistas/levi_montalcini.htm

http://www.fmujeresprogresistas.org/fichavisibilidad/Levimontalcini.htm


Reseña de su obra “Tiempo de cambios” en:

http://www.tiramillas.net/libros/resenas/resenas050511/levi.html

martes, 17 de abril de 2007

Clase magistral de regalo

















Daniel Barenboim





















Javier Perianes

Con el número de abril de la revista Scherzo, dedicada a la música clásica, dan de regalo un DVD en el que Daniel Barenboim dialoga con Javier Perianes, y entre los dos interpretan y comentan la Sonata Nº 31, Op. 110 de Beethoven. Un auténtico placer, en primer lugar, evidentemente, por la música en si misma, pero ampliado y revalorizado por los comentarios, el análisis de cómo debe interpretarse y las opiniones de Barenboim sobre esta pieza en concreto y la música en general. Hablan en inglés, pero como ambos son de habla hispana se les entiende estupendamente, y además se pueden poner subtítulos en español, así que ningún problema.
Altamente recomendable. Como diría Dª Ulpiana, "dinero bien gastado"

miércoles, 24 de enero de 2007

No hay cariño ¿o si?



Cuando yo tenía 13 o 14 años estaba en la parada del 61, (que entonces todavía era tranvía porque yo soy mas antigua que el Canalillo) de vuelta a mi casa desde el colegio. El tranvía llegó, abarrotado, como solía ser habitual, y yo que no tenía prisa decidí esperar al siguiente, junto con una señora ya mayor. Pero dos aspirantes a pasajeros, que debían llevar un buen rato esperando, pretendieron subir al tranvía ambos a la vez, forcejeando para pasar cada uno antes que el otro, luchando por colgarse de la barra central de la puerta, intentando embutirse entre los pasajeros que se apiñaban en el interior; los de fuera se peleaban entre sí, los de dentro bloqueaban la entrada, para impedir que subieran, bastante apretados iban ya. Total, un espectáculo lamentable. Y la señora, que tenía un aspecto algo exótico y hablaba español con acento extranjero, me decía moviendo la cabeza meditativamente: "¡No hay cariño, no hay cariño!"

A mi me hizo tanta gracia la manera de decirlo, y me pareció tan cargada de razón, a pesar de la expresión infrecuente (o quizá por eso), que se me quedó grabada la anécdota, y muchas veces a lo largo de la vida me ha venido a la memoria esa frase. Esos adelantamientos que no sabe uno si calificar de suicidas o de asesinos que se presencian a veces en una carretera cargada de tráfico, esas noticias del periódico que te salpican de sangre la mesa del desayuno, esas historias que se oyen de malos tratos, de acoso escolar, de insidias laborales... Me acuerdo de la señora moviendo la cabeza: "No hay cariño, no hay cariño". Pues no, señora, ni pizca.


Pero ayer los periódicos traían la noticia de la muerte del Abbé Pierre. Algunos han oído hablar de él. Muchos más han conocido su obra: los Traperos de Emaús. Este hombre frágil, que escapó al pelotón de fusilamiento de los nazis por su mala salud (pensaron que ya se iba a morir sólo, no merecía la pena matarlo) ha llegado a los 94 con una mala salud de hierro, empujado por una pasión admirable: la de conseguir casa, trabajo, medio de subsistencia digno a los desheredados, marginados y desesperados de la vida que ha ido encontrando a lo largo de su camino. Como la Madre Teresa de Calcuta, dedicó su vida a los otros; a los que son "otros" para casi todo el mundo, esos que miramos como si verdaderamente fuesen "otro" que no tiene nada que ver con nosotros: inmigrantes, drogadictos, expresidiarios, suicidas frustrados, gente que vende kleenex en los semáforos, y que damos un rodeo para ver si le ponen la mano delante a alguien que no seamos nosotros. El movimiento que él puso en marcha ha conseguido, reciclando y volviendo a dar utilidad a tantas cosas como tiramos y desechamos, que esas personas que parecían inútiles, desechos de la sociedad, vuelvan a ser útiles, recuperen su dignidad, se puedan mantener a sí mismas y ayuden a otros a hacer lo mismo.
El caso es que hay personas que si tienen "cariño", y tienen el suficiente para cambiar no sólo su vida y la de las personas más cercanas, sino la de millares y centenares de millares de personas en todo el mundo. Afortunadamente, hay islas de "Cariño" que contagian su entorno y se propagan. Os recomiendo entrar en alguna de las páginas que los Traperos de Emaús mantienen en internet:
Y para terminar, recordemos por qué eligieron ese nombre: En el Evangelio de Lucas, capítulo 24, versículo 13 y siguientes, se relata cómo, tras la muerte de Jesús, dos discípulos iban camino de Emaús y se unieron a un viajero desconocido con el que se pusieron a comentar lo que había pasado en Jerusalén, la muerte de Jesús, el susto que les habían dado las mujeres diciendo que había resucitado, que efectivamente el cuerpo no estaba en el sepulcro y que ellos no sabían a qué atenerse. El viajero les hizo ver que todo eso que decían estaba anunciado en las Escrituras, y les explicó cómo tenían que entenderlas. Como se hacía de noche se recogieron en una posada e invitaron al viajero a quedarse con ellos, a cenar y a dormir. Y en el momento de la cena, "al partir el pan" recordaron el gesto de Jesús y le reconocieron en ese viajero al que no habían identificado.
Tomo prestadas las palabras los Traperos de Emaús de Torrelavega:

Los traperos siguen teniendo un lugar en el mundo de los residuos, porque la humanidad sigue generándolos, de toda clase, y cualquier persona merece la oportunidad de recuperar la fe, o la dignidad, o de quitarse la venda. Como aquellos dos discípulos que se dirigían desde Jerusalén hacia una aldea llamada Emaús, lamentando la muerte de Jesucristo, su maestro, sin reparar que era el hombre que caminaba junto a ellos, y a quien habían tomado por un forastero.

http://agora.ya.com/traperosdeemaus/hemeroteca.html



martes, 16 de enero de 2007

Una cita y una página





Una cita:

Todos somos ignorantes, lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas.

Albert Einstein.


Y la página de un músico y diseñador francamente interesante:



No os perdais el "Españolito"