
Hoy he cruzado unos correos con Miher Manillo Javier al que tenía algo abandonado. Y me ha surgido esta reflexión (a otros les salen granitos cuando se ponen nerviosos; a mi, como soy tan sutil, me surgen reflexiones) :
Cuando escribes en un blog te queda una sensacion semisubconsciente de que te has comunicado un poco con alguien y no te quedan tiempo o ganas de comunicarte con quien solías hacerlo personalmente en detrimento de tí mismo y de tus interlocutores habituales.
De manera que cartearse es como hablar con alguien y escribir en un blog es como hablar solo en una habitación a oscuras, en donde no sabes si alguien te oye, y en la que de vez en cuando surge una voz que te hace pensar que hay alguien por allí escuchando.
La explicación del éxito de los blogs, entonces, se basa, evidentemente, en el narcisismo inherente a todo ser humano, (solemos tener mas interés en decir lo nuestro que en escuchar lo que tienen que decir otros) y en el entendimiento perverso que tenemos de lo que es el acto de la comunicación: nos basta con hablar, esperamos que todo el mundo, o al menos, mucha gente, nos preste atención y nos importa un bledo si nos contestan o no. ¡Qué fuerte!
Si a esto se añade la opinión que tiene mi otro hermanillo, el italianín, de que cuando hablas con alguien el otro generalmente no está escuchando lo que dices, sino, a lo sumo, esperando que hagas una pausa (aunque no sea más que para respirar) que le permita colocar lo que está fraguando en su cabeza mientras hablas; y lo que diga, casi seguro, estará más de acuerdo con lo que él supone que dirías según la idea que tiene de ti, que con lo que estés diciendo realmente, pues figúrese qué pobre opinión tenemos en mi familia de lo que es la Comunicación.
Y así y todo, nos pasamos el día hablando... o escribiendo en los blogs....
Repito : ¡Qué fuerte!