Debería darme vergüenza, tener tan olvidados mis compromisos blogueros. Pero hay una cita a la que no quiero ni puedo faltar. Y fiel a la tradición, el día 13 de junio me acerqué a la Ermita del Santo, no con el fin de pedirle novio, que ya me lo encontró y muy bueno hace taitantos años, sino más bien a darle gracias por tantísimas cosas como me encuentra al cabo del año, que basta con nombrarle para que aparezca el objeto perdido, por difícil que sea la situación. Ahi dejo unas cuantas imágenes que dan constancia de mi visita
El Santo de Padua (nacido en Lisboa, eso si) en su altar
Qué encanto tienen las formas de los botijos
Los lebrillos y almireces, tan útiles, ahora que viene el tiempo de los gazpachos
La tradición manda echar trece alfileres en la pila, meter la mano en ella...
... apretar con ganas...
... y contar cuántos alfileres han quedado pegados, prendidos o pinchados en la mano.
Ese será el número de pretendientes que nos salgan en los 12 meses siguientes
Me entero de que tengo unas primas, y nunca mejor dicho, que han adoptado una estrategia vital maravillosa, basada en las matemáticas. Me permito copiar de un blog que lo explica muy bien:
Los números primos: el ciclo vital de las magicicada septemdecim
Algunas cigarras son animales muy misteriosos porque su ciclo vital es muy largo (17 años)
Esos 17 años
los pasan bajo tierra absorbiendo el zumo de las raíces de los árboles.
Cuando los adultos se aparean, las hembras ponen los huevos y mueren.
Lo más
interesante de estos animales y que inquietaba a los zoólogos era: ¿Por
qué el ciclo vital de las cigarras es tan largo? ¿Por qué los años que
dura ese ciclo es un número primo? Casualmente, en otra especie de
cigarra su ciclo vital dura 13 años: ¡OTRO NÚMERO PRIMO!
Parece ser que
estas cigarras tienen un parásito que también recorre un ciclo vital, que la cigarra está intentando evitar. Si el parásito tiene un ciclo
vital, pongamos, de 2 años, entonces la cigarra quiere evitar un ciclo
vital que sea divisible por 2. En caso contrario el parásito y la
cigarra coincidirán regularmente. Análogamente, si el parásito tiene un
ciclo vital de 3 años, entonces la cigarra querrá evitar un ciclo vital
divisible por 3, pues de lo contrario el parásito y la cigarra volverán a
coincidir. Al fin, si quiere evitar encontrarse con su parásito, la
mejor estrategia de la cigarra es conseguir un ciclo de vida largo, que dure
un número primo de años. Como el 17 es indivisible (salvo por sí mismo o por el 1), las cigarras
raramente se encontrarán con su parásito. ¡Esto explica porque ese
parásito nunca ha sido encontrado junto a la cigarra!
La cigarra ha terminado por deshacerse de las amenazas por pura lógica matemática.
Me han hecho un montón de regalos, cosas útiles, cosas superfluas pero bonitas, cosas inesperadas, cosas que esperaba recibir, pero tengo que dejar constancia aquí de un regalo que me ha hecho muchísima ilusión: mi amigo Gelasio, gran poeta, me ha dedicado nada menos que ¡un soneto! Así que lo transcribo aquí, con muchísima emoción:
Hoy cumples años, mi querida Giuse, alegre cascabel, cigarra amiga. Permíteme que en verso te lo diga, aunque de tu paciencia así yo abuse.
Pues de arisca no hay nadie que te acuse: eres todo clavel, ninguna ortiga. Tu consistencia tiene mucha miga: nunca pusiste un pero ni un rehúse.
¡Canta cigarra, celebra tu día! Muchos te quedan aun en esta vida a los que sustanciar con tu alegría.
Te doy un beso, aunque con medida, no vaya a estar tu Fede de vigía y de mala manera me despida.
Cuando nos preguntan la edad y en lugar de mentir abiertamente, o dar un rodeo, o salir por peteneras, confesamos orgullosamente nuestros años, esperando (a veces en vano, ¡snif!) que nos digan: "¡Que bien estás, no los aparentas!" o "Qué bien te conservas" (ni que una fuera una sardina en escabeche)... ¡Cuidadín! eso quiere decir que nos aproximamos peligrosamente a la edad de la coquetería inversa ("no estoy tan mal para mi edad") o dicho lisa y llanamente: a la edad de las momias.
Ya se que lo habitual es hacer resumen del año que ha pasado cuando se cambia de número, a finales de año, en diciembre. Pero ¿por qué no hacer resumen de lo vivido en los últimos doce meses ahora, por Pascua florida, en plena primavera?
Así que voy a hacer un recorrido por las imágenes que resumen algunas de las cosas vividas en estos meses pasados desde la primavera 2010. Ya que dediqué bastante espacio al viaje a Siria, empezaré por el mes siguiente: abril
En abril solemos ir al campito a coger esparragos trigueros, que aunque amargan un poco más que los cultivados, tienen el encanto de la búsqueda y el hallazgo, a veces en sitios tan bonitos como éste de la foto. Y si encima tenemos la suerte de que caigan cuatro gotas y salga un arco iris, mejor que mejor
No nos quisimos perder la ocasión de ver los Ojos del Guadiana aflorando, como hacía mucho que no sucedía.
Tras un invierno de abundantes lluvias los humedales de La Mancha mostraban un aspecto esplendoroso. Las Lagunas de Ruidera eran un hervidero de agua a borbotones saltando de una laguna en otra.
En algunos sitios se remansaba el agua al pie de las choperas, produciendo este efecto de columnata vegetal
Pero quizá fuera en Las Tablas de Daimiel donde el juego del agua y la luz ofrecía efectos mas espectaculares.
La tierra, empapada de agua, florecía por todas partes
Incluso en la terraza de mi suegra, las hortensias se pusieron así de hermosas
En junio hicimos una escapadita a Roma, que no se puede llegar a cierta edad sin conocer uno de los ombligos del mundo mundial.
La Via de la Conciliazione une la Plaza de San Pedro y el Castillo de Sant Angelo
El reflejo del atardecer en las aguas del Tíber, bajo el Puente Fabrizio
Sin lugar a dudas, lo que más me impresionó de Roma fueron los restos de la época imperial: los foros, los templos...
Aquí el Area Sacra Argentina, donde se encontraba el Senado cuando Bruto asesinó a Julio Cesar
Y el Panteón.
Julio nos trajo la alegría de ganar el Mundial de fútbol, que es algo que no pasa todos los días
Y en agosto pasamos una semanita de vacaciones en los Pirineos, que es uno de esos paisajes a los que siempre apetece volver, porque siempre queda algo por descubrir.
Aqui, el paso de la frontera por el Portalet, subiendo desde el Valle de Tena
En el viaje, pasamos por la Abadía cisterciense de Cañas, en La Rioja, donde encontré este delicioso relieve alusivo a mi profesión de bibliotecaria
El broche de oro de las vacaciones fueron unos dias en Cádiz, disfrutando de su "salada claridad" gracias a la hospitalidad de Ro y Antonio, en su torre (si os fijais en la imagen, se les ve perfectamente en su torre haciéndonos una foto)
Esta es la foto que nos hicieron desde su torre, mientras nosotros visitábamos la Torre Tavira:
Ya de vuelta en nuestras tierras disfrutamos de tardes apacibles junto a los amigos en nuestros sábados alcarreños. ¡qué puestas de sol!
Cuando me llamó la atención este Cardo del Sol en los Pirineos, no sospechaba que me lo iba a encontrar otra vez en otro sitio
Colocado en las puertas de las casas, en el país vasco, donde es conocido con el nombre de "Eguzquilore" y se usa para protegerlas de brujas y duendes.
Porque en el Puente de El Pilar hicimos una escapadita hacia el norte, un poco pasada por agua, pero ¿no es este el aspecto más genuino de San Sebastián, arropado por el sirimiri?
Y ya próxima la Navidad, no podía faltar la excursión a Consuegra, a comprar todo el mazapán necesario para celebrar debidamente las fiestas...
...Con Nacimiento tradicional...
...y roscones en abundancia.
En febrero descubrimos la iglesia de San Pedro, en Torremocha del Jarama, que tiene unos frescos medievales maravillosos. Muy recomendable
En marzo, jornada de ensayo intensivo con el Coro Accento, en Guadarrama, con Siete Picos, la Bola del Mundo y la Maliciosa como telón de fondo
Y a finales de marzo, para cerrar este año arbitrariamente comenzado en abril, una escapadita de tres días en Praga, otro de los hitos que no pueden faltar en la vida de ningún buen turista (Iba a decir "viajero" pero Lansky no me dejará emplear ese término indebidamente: ¡Teníamos billete de vuelta!)
Las torres de la Iglesia de Tyn
El gallo que corona uno de los pináculos de las torres de la Catedral
Y el buen detalle, que me gustó francamente, de poner mi nombre a una de las calles del Barrio Pequeño, Mala Strana
Pero prometo un post en exclusiva para Praga, que se merece eso y mucho mas.
Aunque ya sabemos que esto del día de San Valentín es un invento de los anglosajones y del Corte Inglés para sacarnos los dineros, seguiremos la corriente felicitando a todos aquellos que quieren a alguien o que tienen a alguien que les quiera...
...que no tiene por qué ser necesariamente un novio o novia...
...sino uno cualquiera de los muchos amores que nos acompañan a lo largo de la vida...
...Así pues, feliz día de San Valentín a todos y cada uno de los que vengáis por aquí!
(mira que es dificil encontrar imágenes sobre este tema que no sean pasteleras)
Tengo yo en la puerta de la nevera, como casi todo el mundo, una pizarita de esas blancas para poner la lista de las cosas que hay que comprar. Y mi hija, llena de espíritu doméstico, escribe:
Y entonces, su padre (que por esas casualidades de la vida, también es mi marido) le contesta con esta otra lista:
¿Comprenden por qué me hago un lío cuando voy a la compra?
Y aunque alguien se haya tomado la molestia de hacer un vado con piedras
A veces están llenas de musgo y de verdín, bien resbaladizas
Así que acaba uno metido de patas en el charco
Y así estoy yo en estos tiempos, saltando de piedra "resbalosa" en piedra "resbalosa",
y pasando de un charco a otro.
Así que para que se entretengan y, aunque no tiene nada que ver, les pongo este video que pienso ver una vez y otra hasta que me aprenda la letra, para cantarlo incesantemente, mientras busco sitio para aparcar "en donde Napoleón se cansó de andar" ya que nuestro inefable edil (que así arda en las calderas de Pedro Botero) ha dejado mi barrio con los aparcamientos reducidos a la tercera parte.
Por si no habéis entendido la letra, que no tiene desperdicio...
LETRA
Lo siento, cariño, pero... he aparcado lejos.
Donde cagan los chinos. Donde va el remolino. Donde por fin el camino se vuelve carril. Donde llega mi tiro Donde duerme el vampiro. Donde el primo Ramiro sitúa Brasil. He aparcado lejos.
Donde reinan los babuinos. Donde se escondió el minino. Donde empieza el carril bici. Donde entierran a los hippies. Donde un palo no hace sombra. Donde vuelan las alfombras. Donde aúlla siempre el lobo. Donde va a parar el globo.
Donde mandan las cartas de Reyes. Donde los políticos escriben las leyes. Donde a la bella le entró sueño. Donde el frisbee llegó al suelo. Donde el dragón asoma la cola. Donde papá escondió la consola. Donde la lluvia cae de lado. Donde el Titanic fue probado.
Y al buscar había vados y señales sin piedad. Pintura amarilla. Y al final había un sólo hueco libre en el lugar con un piiito gorrilla.
He aparcado lejos donde Napoleón se cansó de andar. He aparcado lejos donde acaban los mapas y empieza el mar. Tan lejos de aquí que vale la pena dar la vuelta a la Tierra por el otro lao, por donde ruedan matojos y pelan el cacao. Mi coche está lejos de mi hogar.
Donde duerme el trapecista. Donde entrena el masajista. Donde se perdió la iaia. Donde termina la valla. Donde van los trastos rotos. Donde aún revelan fotos. Donde se inventó el bocata. Donde se encaló la gata.
Donde mi hermana se hizo hombre. Donde Prince cambió de nombre. Donde reciclan el vidrio. Donde el té se sirve tibio. Donde la gravedad es cero. Donde deja de oírse el trueno. Donde llega el telescopio. Donde se divisa Tokio capital.
Había mucha doble fila y una gran amenaza de grúa. Vi varias docenas de parquímetros allí haciendo la púa.
He aparcado lejos, donde Napoleón se cansó de andar. He aparcado lejos, donde acaban los mapas y empieza el mar. Tan lejos de aquí que vale la pena dar la vuelta a la Tierra por el otro lao, por donde ruedan matojos y pelan el cacao. Mi coche está lejos de mi hogar.
Donde la tierra se aplana. Donde el príncipe fue rana. Donde escondieron el Cáliz. Donde correr por ruinas es gratis. Donde el molino va y no gira. Donde vigila el espía. Donde guardan los camellos. Donde se despegó el sello.
Donde estorban las palmeras. Donde se pinchó la rueda. Donde los piratas salen. Donde avisan los radares. Donde el golfista mandó la bola. Donde se forman las olas. Donde el bombero se muscula. Donde se venden herraduras.
He aparcado lejos. He aparcado lejos. He aparcado lejos, donde Napoleón se cansó de andar. He aparcado lejos, donde acaban los mapas y empieza el mar. Tan lejos de aquí que vale la pena dar la vuelta a la Tierra por el otro lao, por donde ruedan matojos y pelan el cacao. Mi coche está lejos de mi hogar.
Para celebrar que este año el santo patrón de Madrid caía en sábado, por lo cual no tenía que trabajar (porque en Leganés no es fiesta San Isidro, ¡y me da una rabia ir a trabajar cuando todo Madrid está de asueto!) (Ya se, ya se que el día de San Nicasio trabaja todo Madrid y nosotros hacemos fiesta, pero para ese día falta mucho...) pues bien, digo que como no tenía que trabajar aprovechamos para hacer una de esas que no tengo más remedio que contarles.
Les pongo en antecedentes: mi tía vive en una residencia que se costea con su exigua pensión (pronto será más exigua) y el alquiler de su casa, gestión de la que me encargo yo, porque mi pobre tía ya no está en condiciones de hacer casi nada por su cuenta.
Y después de unos cuantos años de tener como inquilinos a tres estudiantes, por fin se han ido y vamos a poder alquilarselo a unas personas normales. Que no quiero decir que los estudiantes no sean personas normales, pero es que me he pasado siete años cambiando de inquilinos por partes cada pocos meses, uno duraba un año, otro seis meses, menos uno que ha estado siete años y no veía el momento de verle marchar. Y digo esto porque no se pueden imaginar hasta que punto han sido guarros, así sin paliativos. Vale que tres muchachos no se esmeren limpiando la cocina, pero que todo lo que se tocaba pringase de mugre, que la fregona fuese la misma que dejé (vieja) hace siete años, que el plato de la ducha (que era nuevo) estuviese gris como panza de burro, y así siguiendo, da idea de lo marranos que eran. Insisto, por si me lee alguno que sepa la opinión que me merecen. Que llevo fregando ni se sabe, y lo que me queda, después de que pasen los pintores para desinfectar las paredes y quitar las manchas de grasa que los muy cochinos han dejado en las cabeceras de las camas.
En fin, que no hay mal ni bien que cien años dure, y parece que el mes entrante viene una pareja que tienen un aspecto estupendo. Una pareja joven, educados, con buenos trabajos los dos, y encantadores de trato. Pero tienen muebles propios, y no les interesaban la mayor parte de los que yo había puesto para la modalidad "tres dormitorios para estudiantes cada uno con su cama, su armario y su mesa de estudio". Así que se hacía menester llevarse a algún lugar los que no les hacen falta.
La Providencia que es buena proveyó de espacio gracias a que el novio de mi hija (un héroe anónimo, que será debidamente valorado a lo largo de este episodio) tiene un hermoso piso en la bonita localidad madrileña de Arganda, y se mostró dispuesto a acoger los muebles sobrantes, aunque él mismo tiene el piso medio en obras, y probablemente le estorbarán. Santo varón. Y no sólo proporcíonó guardamuebles, sino que aportó sus considerables fuerzas para el transporte, que no fue pelo de gorrino, según verán.
(Me tengo que disculpar porque no pensé que el día fuera a dar para tanto, y no saqué fotos. Las ilustraciones las he tomado de diversas páginas de internet, y si alguien se siente dañado en su imagen o sus derechos que me lo diga y las quito. )
Así que el viernes por la tarde recogimos una furgoneta de alquiler, porque el sábado era fiesta y estaba cerrado, y nos dieron una especie de trasatlántico inmensamente grande, que menos mal que vino mi santo conmigo a recogerla, porque si yo tengo que conducir con eso por Madrid, no se la clase de estragos que hubiera producido. No era exactamente como la de la foto, creo que era incluso más grande. Por dentro parecía una plaza de toros.
Y el sábado se vinieron mi niña y su mozo al piso, con mi santo y conmigo, y pasamos alegremente la mañana bajando muebles. Algunos, por mi gusto, los hubiera dejado caer a plomo desde la terraza, que es un sexto piso, y el efecto hubiera sido estupendo, pero ya se sabe lo que son los respetos humanos.
Así que organizamos al fondo de la furgo los que valían y en primer plano los que iban al punto limpio, porque había dos sofas viejos, una tele, un armario en tablas, un montón de ropas irrecuperables, una inmensa cantidad de botellas de cerveza de todas las marcas (vacías), que alguno de los inquilinos pasados dió en coleccionar, pero no consideró interesante llevarse, y ni se sabe cuánta porquería, todo para tirar. Bueno, menos mal que la furgoneta era "King Size", porque al final, la llenamos hasta arriba. Con una más pequeña no hubiéramos tenido ni para empezar.
Ya la bajada por la escalera motivó algún rifirrafe con varias vecinas pedorras de esas que dicen: "No se pueden bajar muebles en el ascensor" y el novio de mi hija, muy serio, le contestó: "Es que no me he leido la normativa". Que es una manera delicada de decirle "Me alegro de verla buena". Este chico tiene respuesta para todo. Y eso que no todo cabía en el ascensor, que el sofá cama era inmenso, y la estantería no entraba de alto. Los muchachos trabajaron como jabatos.
Total, que como era ya buena hora decidimos comer en un bar que había allí mismo, al pie de casa de mi tia, y llevar luego los muebles. Nos habían dicho que en día de fiesta, el único punto limpio que abre en Madrid, (que era mentira, luego he visto que abren todos) es uno que hay más allá del Cementerio de la Almudena, donde Confucio perdió la estilográfica, mas o menos, y para allá que nos fuimos, que serían las 15,30 mas o menos, y nos dicen: "No, no, aquí abren en día de fiesta, pero sólo hasta las 14 horas". Casi nos echamos a llorar. ¿Qué hacíamos, con una furgoneta como un camión de mudanzas de grande, cargada hasta los topes de somieres, colchones, mesas, sillas, sofás, mesitas, y bolsas y bolsas de cosas para tirar?
Que cada día de alquiler nos soplaban 90 pavos; y que la posibilidad de llevar los muebles aprovechables a Arganda primero y dejar lo de tirar para después era inviable, porque estaba toda la basura delante y no era cosa de sacarla y volverla a meter (entre otras cosas los sofás y el armario en tablas) Así las cosas, mi niña que tiene muy buenas ideas, cogió el móvil y se le ocurrió llamar a información para que le dieran el telefono del punto limpio de Arganda, donde afortunadamente, San Isidro no es fiesta, y allí si estaba abierto hasta las 8 de la tarde.
De modo que para allá nos fuimos, mi santo y yo en la furgo (como el Richar con los malacatones) y los chicos en el coche indicandonos el camino, y por fin pudimos soltar todo aquello. Lástima que no me llevé la máquina de fotos, porque hubo un momento en que me volví y vi a David así como con los brazos en alto y un sofá volando por el aire rumbo al contenedor, que hubiera sido una foto genial. La verdad es que es mala satisfacción coger una tele vieja y soltarla a plomo desde la altura ¡plas! contra el fondo del contenedor. Les recomiendo tirar cosas al punto limpio como terapia.
Pero quedaba lo mejor: porque el piso de David es muy bueno y muy grande, pero está en una esquina de una calle estrecha y en una cuesta donde era materialmente imposible detener la furgoneta el tiempo necesario para la descarga, "ainda mais" que es un segundo SIN ASCENSOR y había que subirlo todo a brazo. ¡Una risa! Al final dejamos el vehiculo en un esquinazo de una parada de autobús, al otro lado de la calle, estorbando bastante, pero se podía pasar; y ¡hala p'arriba con los somieres, las mesitas, las mesas de estudio, la lámpara grande, la mecedora, las cuatro sillas de ikea, las dos estanterías, (una entera y otra desarmada) la tele buena, etc, etc,! Claro, haciendo muchos viajes cada uno.
Pero Clara que no da puntada sin hilo, se le ocurrió que ya que teníamos la furgo, ¿por qué no aprovechábamos para bajar y llevar al punto limpio unos escombros que tenía David en el salón, de cuando tiró un tabique, que no encontraba manera de meterlos en el coche? (que además es nuevo y se le iba a manchar muchísimo, claro) Total, que ahí nos tienes, como procesión de hormigas, subiendo y bajando, subo con dos sillas, bajo con un trozo de tabique, subo con una mesita, bajo con otro pedazo de pared, subo con una tele... y asi sucesivamente, a razón de cinco o seis viajes por cabeza, nos bajamos un tabique en trozos en un pis pas. Porque eso si, el chico es muy organizado y tenía el tabique cortado en trozos manejables como de medio metro por medio metro.
Nos pusimos, como se pueden ustedes figurar, de yeso y tierrilla de esa que desprenden los ladrillos, pero aún faltaba lo mejor, porque cuando bajábamos ya por última vez, después de inspeccionar el piso y dar sugerencias para la reforma, nos encontramos a dos guardias, en actitud de multar a la furgoneta ¡¡¡¡¡¡
Ahí me empleé a fondo, que si mire usted señor agente, que han sido cinco minutos, que es por llevar unas cosas al punto limpio, que no teníamos otro día, que sea usted bueno, que si tal y que si cual, no me faltó más que llamarle guapo, para ablandarle; al final nos pidió los papeles, y se apiadó de nosotros; yo creo que en fondo estaba muerto de risa, menos mal. Así que nos libramos de la multa por décimas de segundo y salimos jalando de allí, otra vez al punto limpio a tirar los escombros, y ya de vuelta a Madrid, a devolver la furgoneta y a descansar que estas emociones matan.
Y yo me digo, si este Ayuntamiento (para el que no encuentro calificativos adecuados) nos está cobrando una Tasa de Basuras que tiembla el misterio, ¿por qué narices cuando uno necesita que le recojan unos enseres, resulta que no hay servicio para eso? Te contestan que pasa un camión el tercer lunes, o el segundo martes; que se vayan a hacer puños para hoces: cuando yo necesito el servicio de recogida es cuando tengo tiempo de organizar mis cosas, que para eso estoy pagando. Y luego, cada vez que vas con prisa te encuentras una peste de camioneta del Ayuntamiento atascando una calle en hora punta porque hay un señorito cogiendo cartones o cualquier otra guarrería de un contenedor para echarlos en el camión (No me refiero a los cartoneros, que tienen que vivir de algo y pasan de noche. Me refiero a la peste de camioneta de "Madrid limpio" que me emponzoña la calle de Lagasca todos los días a las 8,30, dita sea)
En fin, que siempre acabamos igual: ¡Gallardón al paredón!
(Y muchas gracias a David, que curró como una fiera, ¡con eso de que es un mozo joven!)