martes, 16 de septiembre de 2008

Los viajes de mis amigos


Yo llevo una temporadita bastante sedentaria, sin darme un mal garbeo por el mundo exterior, pero mis amigos han viajado este verano y se han acordado de mi. Han sido buenos y me han traido fotos de ventanas de los lugares mas distantes. Por ejemplo, Almudena se dió una vueltecita por Venecia y me trajo este detalle gótico


Nuria no anduvo lejos, por la costa de Amalfi; y en Villa Cimbrone encontró este juego de luces y sombras.



También de Villa Cimbrone es esta maravilla barroca de llamador, que aunque no sea una ventana, no puedo dejarlo en el tintero

Carmen y Ricardo estuvieron en Brasil, y de Río de Janeiro me trajeron esta colección de joyas antiguas, tocadas por el tiempo.







De 1919, el año en que nació mi madre



Resulta que Visconde do Rio Branco no es un título nobiliario, sino una población brasileña del distrito de Minas Gerais, y este edificio debió pertenecer a alguna de las compañías que explotaban sus riquezas mineras.






Qué envidia dan esas habitaciones en una torrecilla, con vistas hacia todos los lados; un palomar donde encerrarse a leer sin que nadie te encuentre, y desde donde puedas ver a quien se acerque




La guirnalda que enlaza los dos pisos, rematada por esas iniciales SM entrelazadas, da un toque de elegancia a esta fachada



En esta otra, en cambio, las huellas de un incendio dan fe de un suceso terrible ¿se pondrían a salvo a tiempo los habitantes de la casa?





Un poco más al norte, en Colombia, Pilar y Santiago se pasearon por Cartagena de Indias





A unas celosías como estas se asomarían las heroínas de Gabriel García Márquez, leyendo las cartas de amor de sus novios ausentes




Qué viva se ve la herencia andaluza en este juego de azul y blanco en la fachada encalada





o en este color albero, con la reja a ras de calle, para "pelar la pava"





La ventana del fondo, sobre la escalera de acceso, para vigilar a los visitantes



Volvemos a Europa con Miriam, que estuvo por Bretaña y trajo este ramillete de geranios y esos visillos de encaje






Y el más exótico de todos, Ricardo, que estuvo en China, en la Fortaleza Dapeng




La próxima, de ventanas españolas, por variar.


jueves, 11 de septiembre de 2008

De nuevo 11 de septiembre



Aunque acontecimientos posteriores vinieron a cambiar el significado del 11-S en la memoria popular, para mi el 11 de septiembre sigue siendo el Aniversario del Derrocamiento de Allende, y no puedo dejar de recordarlo. Sin que eso signifique en absoluto que olvide a las víctimas del atentado de las Torres Gemelas

Pero ha querido la casualidad que éste fuera el día en que mi blog ha sido distinguido con la designación "Blog del día" en este blog



Blog nombrado Blog del Día el 11/09/08



Por lo que doy las gracias a Rafael López por la distinción y os lo dedico a todos vosotros, los que tenéis el agrado y la perseverancia de entrar a visitarme de vez en cuando, y me dejais vuestros comentarios. Gracias a todos

jueves, 4 de septiembre de 2008

Cosas que hacen la vuelta llevadera


Para hacer caso a mis niñas y al niño de la viñeta anterior ahí va un recuento de las cosas que hacen la vuelta llevadera:

- Las risas con los compañeros, (aunque vuelvan mucho más morenos que yo no les tengo envidia),

- Belén, la del Café Central, que se sigue acordando de que mi café es con leche descremada y sacarina, y me trae el vaso de agua a la mesa,


- El buzón, lleno a rebosar, de spam (muchísimos), correos de trabajo felizmente obsoletos (bastantes), asuntos de relativa importancia (varios) y mensajes de los amigos y familia (gracias a Dios, suficientes),

- Los correos de los chicos del coro Accento preludiando el ensayo y las cañitas del viernes próximo,

- El ensayo del martes con el coro grande y el gusto del reencuentro con todos ellos,

- El llamador de ángeles que me ha regalado Concha, la del coro Talía, (es esa bolita de la foto)

- El paseo (lento, aún no los he visto todos) por los blogs de los amigos blogueros, que no han estado inactivos como yo,

- El "Arbol de la Vida" que me ha regalado Cecilia en el balcón, (ver imagen arriba a la izquierda),

- La música tan bonita que ha puesto Marcelo, que es un fondo estupendo para trabajar,

- Las fotos que ha traido mi compañera Carolina de Uganda, a la que pediré permiso para poner aquí alguna, porque son dignas del National Geographic,

- La peluquería de siempre, aunque la chica nueva no tenga ni idea de cómo se usa un secador,

- Lo deprisa que ha venido el del seguro a arreglar la gotera que le estábamos haciendo al vecino de abajo,
- La cenita con Joaquín y Mateo para despedirle antes de sus vacaciones,
- La perspectiva de las Fiestas de Humanes y la Procesión del Fuego,
- El atardecer en la terraza de la Abuela en estas últimas tardes buenas del verano,
- Pillar las últimas rebajas y oportunidades en tardes de compras con mis niñas,
Y más cosas que os iré contando cuando me acuerde.
Así que la cosa no ha estado tan mal.
Y mañana ya es viernes


miércoles, 3 de septiembre de 2008

El retonno

He encontrado la imagen que refleja exactamente cómo fue la mañana del lunes en mi casa. Menos mal que tenemos dos hijas, así una consolaba al papi y otra a la mami.

¡Snif!

Aldabas de Alcaraz

Ya se que lo mío son las puertas y las ventanas, pero en estas vacaciones recién terminadas (¡ay!) pasamos por Alcaraz, que es un sitio precioso; y me llamaron la atención los llamadores tan bonitos que tenían casi todas las puertas. Había una variedad sorprendente. Así que no tuve más remedio que hacer unas cuantas fotos.

Los había rústicos y castigados por el tiempo





Sencillos, sin mas adorno que la voluta superior




Recios, de forja









o de elegancia barroca,








modestos y pequeñitos




o grandes y relucientes




piadosos y religiosos




o los que eran solo un recuerdo





de diversos estilos: Art Nouveau,



Art Deco,



funcionales,








o recargados, porque de frente no se ve bien lo que es...





...pero de perfil se ve que es un dragón



y con el dragón entramos en el reino animal,
dominado claramente por el León, rey de la selva




más o menos definido, pero rey indiscutible







¿o la que manda aquí es la serpiente, que se le enrosca alrededor?




Hasta que hacen su aparición las manos femeninas...



sin anillos...




... o con ellos...




...pero siempre elegantes, con sus puños de encaje





Y esta mano femenina nos despide, hasta la vista.

viernes, 8 de agosto de 2008

De escaleras y fontaneros

Pues tenía yo una gotera en el techo del cuarto de baño que era ya cuestión de sanidad pública, porque cuando los vecinos de arriba tiraban de la cadena, salpicaba en mi cuarto de baño, así que amenacé al casero con las penas del infierno (porque vivimos de alquiler) y cuando comprendió que era verdad que le iba a poner una denuncia en un juzgado, me mandó a los fontaneros.
Así que avisé en el curro que cambiaba el turno a la tarde porque tenía zafarrancho en casa, y me apresté a sufrir las reparaciones con santa paciencia.

El problema es que en mi casa los techos son muy altos, y mi escalera, aparte de que está un poco trabajada y los escalones oscilan peligrosamente, no permite llegar hasta el techo para trabajar con comodidad, como precisaban los muchachos.



De modo que la primera gestión fue ir a pedir otra prestada al portero de la casa de al lado, porque el de mi casa se ha ido de vacaciones.

Ya en poder de una escalera en condiciones el equipo se dispuso a entrar en acción. El equipo al completo estaba formado por un jefe con barba e impecablemente vestido, un fontanero nacional y un chico para la herramienta con aspecto de foráneo del Este, pero que me dejó completamente desconcertada, porque cuando le pregunté de dónde era, para congraciarme un poco con él y, como diría Bertram Wooster, estrechar lazos con las clases trabajadoras, me respondió con un indudable acento polaco que era de Arganda. Así que ahí se acabaron mis pesquisas.



En cuanto empezaron las acciones serias, del tipo picar el techo, el jefe impecablemente vestido desapareció rumbo al bar de la esquina y yo me retiré a mis quehaceres domésticos para no estorbar la íntima comunión de los operarios con sus herramientas y que pudieran expresar a su sabor la opinión que les merecía el estado del techo de mi cuarto de baño. En líneas generales se puede decir que estábamos de acuerdo en ese punto, pero ellos, sobre todo el nacional, lo expresaban con más gracejo y volubilidad lingüística. Expresiones del tipo : "Esto esta hecho una..." "Aquí no hay .... que meta una escalera" " En ese ... rincón no hay quien alcance", y lo que ustedes puedan imaginar a ese tenor.





Como a pesar de ser mucho más alta, la escalera no era todo lo que se hubiera deseado, la solución fue de las que ponen los pelos de punta: ponerla en equilibrio sobre la taza del retrete. Como lo oyen. Tenía que haber hecho fotos pero el azaramiento del momento, los derechos de imagen, el respeto a la intimidad, etc, etc, me impidieron tomar testimonios gráficos. Tendrán que conformarse con este ramillete variopinto recolectado en internet.




Pero no fue eso lo peor, sino que, como la hoja de la ventana le estorbaba para maniobrar, la sacó de sus goznes y se encaramó en el alféizar. He de explicar que yo vivo en un quinto piso y aunque la ventana es estrecha y el muchacho tenía una apreciable barriguita cervecera, cabía perfectamente por el hueco de la ventana, por lo cual, como no me parecía propio agarrarme a una pierna suya mientras picaba el techo (¡qué iban a pensar las vecinas que me vieran por el patio!) y no aceptó la sugerencia de atarle una cuerda a la cintura y fijarla al radiador de la calefacción, por si acaso, volví a retirarme a mis habitaciones a ponerle una vela a algún santo especializado en caída libre.



Mientras tanto, el colega polaco de Arganda se había subido al piso de arriba a colaborar en la ejecución del agujero que permitiera sustituir la bajante deteriorada. Como es lógico, la vecina de arriba estaba advertida para no usar el cuarto de baño durante la operación, que exigía cortar la bajante general. Pues en esas estábamos cuando de repente se abrieron las cataratas del cielo y cayó un torrente de agua a chorro libre sobre nuestro inadvertido operario. Dejo a la imaginación de los lectores la reacción del digno trabajador. Yo me precio de ser algo suelta de lengua, y en la última ocasión en que se me llevó el coche la Grua Municipal puse el listón bastante alto, en cuanto a riqueza de vocabulario y creatividad. Pero nunca creáis que habéis alcanzado una cima. En las generaciones que nos siguen siempre hay alguien capaz de mejorar nuestras habilidades. Aquel hombre me abrió un abanico de posibilidades, que anoté mentalmente para posteriores enfrentamientos con taxistas, pongo por caso, mientras volaba escaleras arriba. En parte para sustraerme a sus iras y en parte para recriminar a la vecina por faltar a su palabra de modo tan flagrante. Resulta que la pobre señora no sabía que su lavadora también desaguaba por ahí y se le había olvidado pararla.

Toda vez que el fontanero supo que el agua que le había bautizado procedía de una honrada lavadora y no de fuentes menos dignas, se calmó un tanto (incluso yo creo que mejoró algo el aroma que despedía el muchacho, pero no se lo quise decir, por si la tomaba conmigo) e incluso hizo bromas con el calor, la ducha y la camiseta mojada. Yo les aseguro que NO era lo mismo que si se pone una camiseta mojada..., no se quién diría yo, Darek, por ejemplo.
Y a partir de ahí, se puede decir que ya todo fue un camino de rosas



La tubería nueva sustituyó a la rota, el boquete del techo se rellenó debidamente, los chicos no aceptaron ni una cerveza, por lo cual les tuve que dar una propina algo más alta, para que se la tomaran a mi salud en el bar de abajo, y la paz ha vuelto a mi hogar. Ya no tengo que poner la denuncia al casero, lo cual me congratula, porque ando algo apuradilla de tiempo, ya que si todo marcha según lo previsto y consigo terminar todas las tareas pendientes antes de las tres de la tarde, me propongo empezar mis vacaciones en ese preciso instante.
Cosa que les comunico para que no me echen de menos si no me ven por aquí. Celebraré que al recibo de la presente se encuentren ustedes también disfrutando de la vida, y como no sea que pille un cibercafé en algún momento de enajenación mental, ya nos veremos en septiembre.
Que ustedes lo pasen bien y sean felices.



viernes, 1 de agosto de 2008

Dibujos deliciosos


Gracias al blog de Lansky he encontrado los dibujos de una ilustradora formidable, Raquel Marín, cuyos trabajos podéis disfrutar en su blog, pinchando en la ilustración o aqui

Auténtica poesía en imágenes, de una sencillez engañosa, pues hay mucho más detrás de cada trazo de lo que parece a simple vista ("La engañosa facilidad" que decía no se quién refiriéndose a la música de Mozart)

He elegido éste para mostrároslo como un consejo gráfico de lo que podemos hacer en vacaciones: leer para que nuestra mente florezca y fructifique.

miércoles, 30 de julio de 2008

Cosas que quita la vida

Venía yo en el coche escuchando por última vez el programa de radio "Clásicos populares", que desaparece por uno de esos designios inescrutables de las altas esferas, que parecen empeñadas en quitar todo aquello que ha demostrado que funciona, y escuchaba a una de las personas que formó parte en tiempos del equipo de locutores, antes de que la prejubilaran a ella también. Y decía esta señora que nos van quitando cosas. Ella, aparte del hecho de trabajar en algo que le gustaba y hacía bien, echaba de menos cosas tan prosaicas como las dioptrías, el pelo, los dientes o el Auto-Expreso, aquel servicio de Renfe que servía para viajar con tu coche sin correr el riesgo de matarte en la carretera y sin quemar gasolina a lo tonto.

Y me he puesto a pensar en todas las cosas que la vida nos va quitando, me ha ido quitando, cosas que parecen sin importancia: creer en los Reyes Magos, los bulevares de algunas calles de Madrid, las vacaciones de verano de tres meses, las ganas (y el fuelle) para correr detrás de un autobús que se escapa, la capacidad de trasnochar muchísimo, las botas camperas que estrené el día que conocí a Federico en la cafetería California 21, las tiendas de barrio de cerca de mi casa como "La Flor de la Guindalera", el Club Santiago, los taxis negros, Comillas tal como era, los puestos navideños en la calle de Torrijos, cambiar sellos con Imelda, la emoción de leer algunos libros por primera vez, el doblaje antiguo de "Hatari", el quiosco de la horchata de la Cuesta de Santa Bárbara, el Parque Moroso y ver pasar los trenes desde el bar "La Roceña", el Rancho Criollo, tomarse una leche merengada en “La Suiza” con Jorgito para inaugurar el verano sin remordimiento por lo que engorda, la gasolinera de Puerta de Hierro, el patio de taxis de la estación de Atocha, la casa de Pinto de los Morales, los cines de barrio, el Chueca, el Marvi, el Fantasio, el Bahía; la churrería de la calle Méjico, la muñeca Mariquita Pérez, los guardias urbanos con casco blanco y uniforme azul, los guardas del Retiro, el templete del Metro de la Red de San Luis, la librería Aguilar de la calle de Serrano esquina a Jorge Juan, los paseos interminables con Araceli, la buhardilla de Pura y Luis Carlos, las partidas de canasta oyendo a los Fronterizos, la sangría del día de Santa Ana, los fuegos de campamento con las guías, el olor a aligustre del jardín del colegio, las tortillas de patata de El Latigazo, las discusiones bizantinas entre Carlos y Ángel después del ensayo en las tardes de los sábados, las Semanas Santas en Gandía, los fines de año en Humanes, ir a buscar a las niñas al colegio, el tren de las siete de la mañana para ir a caminar por la sierra, la Semana Grande con Eliseo y Concha, la emoción de preparar la mochila antes de un campamento, el olor del alcanfor que ponía mi madre entre las mantas (¡nunca naftalina!), los cines de sesión continua, el café con leche de mi casa, aquellas sandalias verdes de ante que estrené en la boda de Luis, una tarde en la ría de Carasa viendo la puesta de sol con Rosa y Tato, la lluvia en Aranjuez cuando íbamos a pasar el día con los Barrera, la cocina de Pilita, ir cantando en el coche con Javier y Billy, jugar a los barquitos con mis primos en Villa Almina, los helados de Arnoldo en San Sebastián, La Muela de Fuenterrabía; en fin, cosas menudas. Y otras más serias: sobre todo, personas; demasiadas personas.

Así que aprovechad que es verano, Carpe diem, y perdonad el tono tristón.